Festival Mentes de Ácido III

15 de marzo de 2008


Desde que comenzamos con Mentes de ácido hemos querido dejar claro que no nos resignamos a las ofertas musicales del mercado comercial “oficial”, pero tampoco a la listas de grupos que nos proponen desde muchos medios autoerigidos como auténticas voces del rock underground y que sin embargo están atrapados entre demasiados intereses como para ser realmente independientes. Hay todo un mundo subterráneo por debajo de todo eso que descubrir y que normalmente no puede salir a la luz de una forma adecuada, multitud de bandas que forman lo que pensamos que es la realidad verdaderamente viva del rock, un mundo que por fuerza está al margen de intereses económicos y que solo se mueve y resiste mediante una pasión inagotable por la música, la cual compartimos desde la perspectiva de fans y así siempre nos hemos expresado. Nos interesan los grupos que a través de disparidad de estilos y géneros se animan por un espíritu común: mantener la libertad creativa del rock.

Así pues, el festival que organizamos se establece dentro de estas coordenadas y creemos que después de tres ediciones podemos estar bastantes orgullosos que haber mantenido nuestras intenciones iniciales. En nuestra opinión el total de los grupos que han pasado por los Festivales Mentes de Ácido (y otros conciertos que de alguna manera hemos promocionado o apoyado de forma directa) es realmente destacable y demuestra la gran calidad que hay más allá del punto de mira de medios de comunicación e instituciones.

Así pues, el pasado 15 de marzo de 2008 tuvo lugar la tercera edición de nuestro festival, por segunda vez fue celebrado en Utrera, lugar que con el tiempo se está convirtiendo en el paraíso para los rockeros de la provincia de Sevilla y alrededores. Y nuevamente tuvimos la suerte de contar con la ayuda inestimable del Bar Latino y la Sala Plátano Sónico, sin los cuales simplemente no habría sido posible llevar adelante nuestro festival. Así pues, una vez más, os damos las gracias de todo corazón. Y por supuesto también debemos agradecer infinitamente a la bandas el que hayan estado dispuestas a venir a tocar.

Como algo "negativo", está el hecho que este año ha bajado la asistencia de público, algo que se puede interpretar y explicar de muchas maneras, pero nunca llegaremos a una explicación objetiva. Así son las cosas, el público es imprevisible en los niveles que nos movemos y este año el cartel era realmente arriesgado, así pues, creemos que 140 personas es una taquilla bastante aceptable dadas las circunstancias. Por lo menos fue suficiente como para cubrir los gastos, lo cual supuso un alivio para nosotros dado que no contamos con ninguna ayuda económica de ningún tipo. Somos conscientes de que esto es lo que hay y no nos engañamos con las esperanzas de llegar a mucha más gente. Aun así debemos decir que hubo un ambiente estupendo, el Plátano no es una sala demasiado grande y con 140 personas (más organización y músicos) allí se está muy bien.

Al margen de esa cuestión de la asistencia creemos que en el aspecto musical fue todo un éxito, hubo variedad, sorpresas y fuertes emociones. Evidentemente no todos los grupos pueden gustar todo el mundo, pero estamos convencidos que cada grupo tuvo algo peculiar que ofrecer y hubo el suficiente contraste como para mantener viva la atención de la mayoría de la asistencia durante tantas horas.



Pablo Cobollo



Alrededor de la 19:00 de la tarde, con un público que fue aumentando a medida que discurría el evento, comenzó la fiesta de presentación en el Bar Latino, con la actuación del gran Pablo Cobollo. ¿Cómo definirle? Poeta, cantautor alucinado…lo que allí se pudo presenciar fue sencillamente mágico. Mezcla de recital poético, acción teatral, concierto de rock, lo cierto es que el resultado fue deslumbrante. Quien haya seguido la trayectoria de este músico ya tendría antecedentes, su grupo Soul Bisontes contenía ya toda esa magia, pero para quien no lo conociera de nada tuvo que suponer una especie de shock. Es verdad que hubo más de uno en el local que no comprendió que el silencio es crucial para este tipo de cosas y que hubiera hecho bien en largarse, pero la gran mayoría de los que allí habían quedaron atrapados. En los poemas y canciones de Pablo Cogollo hay un transfondo que, pese a la aparente tristeza que caracterizan su temática, nos impulsa a una especie de alegría lúcida. A diferencia de otros poetas que cantan a la melancolía y la desesperación Cobollo incita a la no resignación, a buscar la magia cotidiana aunque sea dentro del vertedero que a veces es el mundo en el que vivimos. Por otro lado sus poemas musicados, algunos de ellos provenientes de su etapa de Soul Bisontes, contienen el halo salvaje y primario que aporta una guitarra eléctrica desnuda de toda artificio y tocada con rabia. En suma, un auténtico privilegio contar con Pablo para introducir al personal en un estado mental tan adecuado para el resto de la jornada.

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Ohm



Luego, la fiesta continuó en la Sala Plátano Sónico. Aunque queríamos empezar lo más temprano posible una prueba de sonido inacabable hizo que esto no fuera así ( y nos puso de los nervios el resto de la noche, ya que la sala tiene el tiempo limitado por mandato municipal). Pero lo importante es que empezó y en este caso con la actuación de Ohm, banda proveniente de Alicante. Teníamos mucho interés en que esta banda actuara en nuestro festival, ya que aunque poco conocida fuera de su tierra pese su propuesta es de lo mas sugerente: un intenso rock ácido con una fuerte tendencia a despegar al espacio exterior. Y efectivamente eso es lo que pudimos presenciar en su concierto, un aluvión de sonidos eléctricos y ácidos que nos hizo vibrar. Aunque es cierto que se notó que es un grupo bastante reciente y que aun tienen cierta falta de cohesión (de hecho han cambiado de miembros hace muy poco) su concierto tuvo toda la frescura del mundo y sin duda esos sonidos lisérgicos que nos entraban por los oídos fueron todo un placer para los amantes de las guitarras wah-wah y los ritmos hipnóticos. Para dejar claro de donde vienen sus raíces pudimos oírles algunas versiones, entre ellas una estupenda de los míticos Hawkwind. Estaremos muy pendientes de los movimientos de este grupo, sin duda tienen un futuro muy prometedor.

Al final del concierto tuvieron problemas técnicos con el bajo y dado que íbamos con mucho retraso hubiera sido el mejor momento para que el segundo grupo subiera al escenario, pero estos no aparecían (más nervios para nosotros!!) y tuvimos unos minutos de inactividad musical que soportar.

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Plomo



Pero aparecieron por fin los Plomo, banda de Barcelona formada por veteranos músicos de la escena garagera catalana y que con este grupo se han lanzado a una nueva aventura musical decantada por el hard rock progresivo de sabor muy británico. Y cumplieron las expectativas que habíamos puesto en ellos… y de sobra!!! Está claro que su proyecto no es entendido por todo el mundo, quizás por sus temas largos con mucho desarrollo, por una forma de cantar que ya no se estila, etc, pero para quien conectara con su música seguro que fue un conciertazo inolvidable. Además creo que fue el grupo más sorprendente para gran parte del público, especialmente porque en este país hay muy pocos grupos así (por no decir que solo tenemos a ellos) que hayan sabido absorber tan fidedignamente la esencia del hard rock progresivo de finales de los 60 y comienzos de los 70, con esa elegencia y ese buen hacer. Una base rítmica potente y dinámica, un órgano que sabe dibujar figuras interesantes sin quedarse en un mero instrumento de acompañamiento, un cantante que se atreve a manejar melodías y sobretodo un fenómeno guitarrista con un estilo sumamente personal que es como la columna vertebral de todo ese sonido en movimiento. En suma, fue un concierto potentísimo (este grupo hay que escucharlo a gran volumen para ser disfrutado adecuadamente) y que tuvo momentos realmente emocionantes para muchos de los que allí habiamos. También hay que destacar una puesta en escena que pega con su sonido. En fin, todo un placer que esperamos repetir!!

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Positiva



El tercer grupo en salir fueron los bilbaínos Positiva, formación que desde sus comienzos muchos se empeñan en definir como stoner, rock fumeta y cosas por el estilo, pero creemos que con llamar hard rock a lo que hacen es más que suficiente…. y que hard rock!!!

Cada vez que diseñamos el cartel de nuestro festival siempre pensamos en un grupo que sea como un trallazo rockero que suponemos va a animar al personal de forma inmediata y en este caso ese papel lo tenían que cumplir los Positiva… y vaya si lo hicieron. Con un sonido robusto, muy grave en ocasiones, pero que sabe dosificarse en densidad cuando la ocasión lo necesita, su concierto fue deslumbrante y marchoso a la vez. Si en disco suenan bien, en directo suenan aun mejor y la calidad de sus músicos es más que evidente, sonando compactos y al máximo volumen. De alguna manera han sabido llevar al hard rock de los 70 a una dimensión moderna que los hace muy asequible al público gustoso del rock de guitarras fuertes. Y si bien su rock fue el más directo de todos los grupos que tocaron esa noche, sobretodo basado en las estructuras de sus marcados riffs, también nos demostraron que cuando quieren se dejan llevar por cierta tendencia a lo psicodélico con buenos desarrollos a dos guitarras y unas melodías vocales muy trabajadas. En suma, un conciertazo de rock en estado puro que nos metimos entre oreja y oreja.

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Orthodox



Los sevillanos Orthodox subieron los últimos al escenario con el tiempo muy justo, pero preferíamos no pensar demasiado en ese detalle (aunque al final la sala se enrolló y les dejó pasarse de la hora, con lo que pudimos escuchar una estupenda versión de Black Sabbath como colofón). Los focos se apagaron al máximo quedando solo una leve iluminación, muy adecuada pare este grupo. Y a partir de ese momento entramos en una dimensión absorvente y única, pues la música de Orthodox parece provenir de otro mundo. ¿Cómo definirles? Lo mejor es escucharlos y dejar las palabras de lado, dejar que esa música te envuelva sin resistencia alguna.

Por lo demás es toda una experiencia observar la reacción del público en un concierto de Orthodox, especialmente de quien nunca los ha escuchado hasta ese momento. Desde la pura repulsa hasta el éxtasis, lo cual dice mucho de un grupo. Su música es extrema, pero no por las mismas razones que lo es para un grupo de black metal o grindcore. Es evidente que ellos vienen de una escena cercana al metal extremo, pero a estas alturas lo suyo no puede incluirse ahí tan facilmente. Heavy metal, doom, progresivo, jazz, etc, se dan la mano sin rubor alguno. Así pues, su música es ante todo extrema por su valentía y también por las reacciones que desencadena en el sistema nervioso; cuando empiezan a tocar solo puedes marcharte o prestar entera atención, sin punto medio, y quizás eso no encaja en la idea que mucha gente tiene de un grupo de rock. Sin embargo, para quien deja de lado los prejuicios escuchar un grupo como Orthodox puede terminar siendo una vivencia única.

Resumiendo: un concierto sublime

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Para acabar esta breve reseña (para quien quiera más detalles que venga a los festivales!!)queremos agradecer a unas cuantas personas su gran apoyo. Antes que nada, a todos los amigos del foro, ya de por si integrantes de la Familia Asida, que con su asistencia (algunos viniendo desde el quinto pino) hacen de esto una auténtica celebración de la amistad y la pasión por la música; por supuesto también a los que no han podido venir pero nos han apoyado en la distancia. A la gente de Algeciras, sois increíbles del todo!. También a Miguel Alone, Yolanda Surcadiscos y JC Sisto por ofrecer droga musical maravillosa a los adictos.


Paz, libertad, amor... y mucha música.


Fotos: Mustang y Tapiman

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