Entrevista con Pablo Cobollo


En Mentes de ácido somos fans incondicionales de Pablo Cobollo. Ya sea por su música como por sus escritos pensamos que su obra es de lo más original y deslumbrante de este país. Su uso del humor y el absurdo, siempre al servicio de una recreación poética de lo real, son incomparables. Algo que también se vierte en una concepción de la música rock que podríamos definir -tal y como al propio Cobollo le gusta hacer- como califragilística. Ha sido para nosotros un placer hacerle esta entrevista y así poder conocer más a fondo de donde salen sus ideas. Os dejamos con él.


 Acaba de salir un CD doble con material de Soul Bisontes y Los Moscardones. ¿Qué nos puedes contar sobre este material?


Se trata prácticamente de todas las maquetas grabadas entre 1988 y 2005. Canciones que no se incluyeron anteriormente en disco alguno, salvo cinco de ellas, entre un total de treinta y ocho. Aunque aquellas son versiones diferentes a las de los discos (en lugar de un violín hay un teclado, y cosas así). De la última etapa del grupo, (grabados entre el 2003 y el 2005) hay un total de catorce temas (si contamos dentro del sistema decimal). Pero buena parte del material se grabó como trabajo interno de la banda sin intención, en un principio, de mostrarse al público.

Lo que sí debo decir es que si no se incluyeron en discos no es porque las considerásemos peores canciones, sino porque se componía material en abundancia.

La calidad de las grabaciones varía mucho, algunas están hechas en estudio y no en el local, pero las hay bastante precarias, con el problema añadido que supone pasar a sonido digital unas producciones analógicas; el recorte de frecuencias es muy grande y se pierde densidad y colorido en la gama sonora.

Cuatro de los temas grabados en estudio, en el 2005, los he mezclado y masterizado íntegramente con el ordenador de casa. Y casi todos los de Los Moscardones (y algunos de Soul Bisontes) se grabaron en un cuatro pistas de casette que zumbaba más que un sonotone a pedales.

 

Respecto al CD de Los Moscardones, por ser más raro, creo que es una alegría para la gente que se interesa por tu música, demasiado se ha tardado en sacar ¿no?


Algunos de esos temas estuvieron en su momento a disposición del público (en los conciertos o a través del apartado de correos). Pero, por otro lado, normalmente uno está demasiado ocupado con lo que hace en el presente como para preocuparse lo más mínimo en estas cosas. El caso es que aprovechando que Soul Bisontes han entrado en coma por tiempo indefinido, y que no me apetecía que las grabaciones de la última etapa se quedasen olvidadas en un cajón; me puse a rebuscar, aquí y allá, y, al final, he incluido las grabaciones de Los Moscardones un poco por la misma razón, y también porque están tan lejanas que ya no me identifico del todo con ellas y me dan un poco igual los, por ejemplo, desafines de mi voz y cosas por el estilo.

De cualquier forma creo que es un CD interesante para todos los amantes del psicho-garaje estricnínico, farfiseante, horripilante, califragilístico, zombie-ye-yé, etc.


 

Los Moscardones sonaban mucho más rabiosos que los Soul Bisontes ¿De donde surge el sonido de esta banda y esa peculiar mezcla de estilos?


Uno de los recursos retóricos del rock para lograr, de algún modo, emocionar, es el de meter mucho ruido (a veces con más heces que nueces), y también poner rabia y muchas tripas, antes que destreza técnica; y Los Moscardones andaban un poco en esas coordenadas. Pero asumíamos el estilo que llaman “garaje” sólo como el núcleo central sobre el que orbitase la experimentación con cualquier rasgo musical de diversa procedencia que, dentro de nuestra limitación como aprendices (aunque uno no deja nunca de ser un aprendiz), pudiéramos incorporar para enriquecer las canciones e ir creándonos un sonido lo más personal posible. Aunque no sé si esto lo hacíamos de un modo del todo consciente, pues el juego al que nos abandonábamos se encargaba por sí solo de guiarnos hacia cualquier insospechado lugar.     

 

Opino que no seguir escribiendo letras en inglés fue un acierto…


En realidad nunca hubo nada que “seguir”; pues no comenzamos siendo un grupo que cantase en inglés y que luego cambiase de idea, o algo así. Desde siempre tuve claro lo de cantar en castellano. Sólo puse letra en inglés a dos temas, como una especie de coqueteo; y entonces ya llevaba varios años haciendo canciones.

 

¿Erais conscientes de que por esa época (finales de los 80) casi nadie hacía psicodelia en este país salvo grupos como Los Negativos y poco más?


Que yo recuerde, la mayor parte de la música pop-rock que se hacía en España durante los ochenta estaba directamente inspirada en sus epígonos sixties ─ como sucedía en los noventa y como sucede ahora, aunque haya grupos que repitan los estandars procedentes de aquella época y el público (o a veces ellos mismos) crean que están haciendo algo innovador ─

Lo que quiero decir es que sí existió mucha psicodelia en España en esos años, o al menos en mi cabeza todo sonaba psicodélico en aquella época.   

De cualquier modo, creo que lo que pasa es que la psicodelia en cada época adopta su propia y variada fisonomía. Así en los ochenta estaban Echo & The Bunnymen, Jesus & Mary Chains, The Cramps, (a mí me gustaban mucho B’52s), y un largo etcétera que se podrían incluir en dicha categoría, creo, dependiendo siempre de como definamos el término “psicodélico”. Y los grupos españoles no dejaban de estar influenciados por todo lo que venía de fuera, claro.

En el caso de Los Negativos, sonaban, sí, más a “un” grupo sixtie y “psicodélico” (que a una banda con tan sólo referencias, más o menos implícitas, de dicha época), pero, a mi modo de ver, una de las cosas valiosas de ese grupo es que tenían su propia personalidad; no se parecían a ningún grupo en concreto.

En nuestro caso, y, en muchos sentidos, vimos que los grupos que se archivaban en la sección “psicho” nos ponían la neurotransmisión a cien, y cuando nos preguntaban qué tocábamos muchas veces decíamos: “garaje” “psicodelia”, etc. Y sí, creo que una de las razones por las que hacíamos una cierta “psicodelia” (sea lo que esto sea) fue precisamente porque aquí entonces no la hacía mucha gente, aunque también es cierto que se trataba de un momento en el que despuntaban y nos visitaban The Fuzztones, Lires, Miracle Workers, The Long Riders, The Nomads, The Creeps, etc., y nosotros en Los Calambres y Los Moscardones simplemente hacíamos algo que se llevaba entonces (aunque no fuese precisamente en los 40 principales).


¿Cómo reaccionaba el público en vuestros conciertos?


Mi impresión es que nuestros conciertos no dejaban a nadie indiferente. El verdadero sonido del grupo sólo se plasmaba realmente en los directos, con gran diferencia respecto a las grabaciones, cosa bastante natural. Alguna vez hicimos conciertos completamente improvisados, pero además en todos proyectábamos películas-collage en Súper-8, dedicando ese tiempo también a la improvisación; cosa que por entonces, al menos que yo sepa, pocos o ningún grupo de rock español hacía.

Recuerdo una carta muy divertida de un admirador en la que, tras asistir a uno de nuestros conciertos, confesaba su intención de sustituir el consumo de tripis por el de nuestra música.

 


¿Cómo se da la transición entre Los Moscardones y Soul Bisontes?


El primer concierto con el nombre de Soul Bisontes (mientras aún funcionábamos como Moscardones) lo hicimos Titín a la batería, Nacho Laguna al bajo y yo a la guitarra, casi todo improvisado a partir de clásicos motivos de Rock, Rythm & Blues, Soul, etc. como un modo de divertimento y de válvula de descompresión.

Siempre que llevas cierto tiempo con una misma banda, el repertorio, el concepto y los esquemas con los que juegas y trabajas tienden a parecerte algo un tanto rígido y a encontrarte por ello, de algún modo, prisionero en lo que tú mismo has creado.

Por otro lado, (y aunque en aquella transición la influencia principal fue siempre The Doors y el rock ácido californiano de fines de los 60), a principios de los noventa hubo dentro del mundo del pop-rock una (entre otras) “evolución-retorno” a los modelos de inspiración en ritmos tradicionalmente Soul (véase sonido Manchester) o a los folk-melódicos sesenteros (véase la conexión Nirvana-Neil Young –Buffalo Springfield) a la que nosotros, muy a nuestra manera, no fuimos ajenos; pero no por imitar las tendencias del momento, sino por la coincidencia generacional de poseer referentes un tanto similares.

Y bueno, en fin, también creo que parte de la respuesta se haya en la obra El origen de las especies, de Charles Darwin. El moscardón parece, de todas todas, un espécimen menos evolucionado que el alma de bisonte; aunque bien pudiera ser al contrario y entonces habríamos sufrido una suerte de involución. Cosa esta última que creo poco probable.

 

¿Hay relación entre la evolución de Soul Bisontes y otros grupos como Demonios Tus Ojos y otros proyectos de Corcobado, o Vírgenes de Adolescentes, etc?


En todo caso, y aunque no lo parezca, serían Los Moscardones los más influenciados por Demonios Tus Ojos; pues coincidimos en compartir local de ensayo con ellos en 1988.

El tándem (batería / guitarra) de los hermanos Colis era realmente soberbio (igualmente que en Vamos a Morir, su siguiente grupo); tenían unas maneras enraizadas en la mejor tradición rock (King Crimson, por ejemplo) con un directo altamente vibrante y de enorme calidad que a Titín y a mí nos influenció muchísimo.

Por otra parte yo era un letrista bastante principiante al que impresionó mucho la cruda, salvaje y, fuertemente emocional y también surrealista, poética de Javier Corcobado; quien por aquel entonces estaba, creo, en tres grupos al mismo tiempo. Recuerdo que yo siempre andaba por los locales de ensayo y en alguna ocasión nos poníamos a improvisar juntos sobre temas de los Cramps o lo que fuere, o, en el bar, a cantar temas de Los Chunguitos. También recuerdo enseñarle alguna de mis letras y preguntarle qué le parecían (en concreto una sobre la historia de un chico y una chica adolescentes que se comen un tripi y se van a una cueva cerca del mar y entonces ella queda atrapada entre las rocas y el chico al final no puede salvarla y ella muere). El caso es que a Javier pareció gustarle la historia y me dio sinceros ánimos para que le diese caña al letrismo. Cosa de la que, entre otras, siempre le estaré agradecido.

En cuanto a Vírgenes Adolescentes, aún siendo un grupo que me gustaba mucho, no influenció especialmente a Soul Bisontes. Pero sí lo hizo un grupo que se llamaba Trifide::Freud (1983-1990), muy empapados por la música de Echo & The Bunnymen, The Who o The Doors. En él tocaban David G. Bonacho (quien luego sería nuestro teclista y violinista; aunque en su grupo cantaba y tocaba la guitarra y el piano) y Nacho Laguna, quien tocó la guitarra en algunos directos de Los Moscardones, y que luego sería el bajista de Los Chatarreros de Sangre y Cielo. Con ellos manteníamos una estrecha relación de amistad y gustos musicales compartidos.

 


Soul Bisontes es a estas alturas un grupo de culto ¿Qué opinas sobre esto?


Ni me va ni me viene. Lo de “grupo de culto” siempre me ha sonado a una reunión de gente rezando en la iglesia.

 

Vértigo Peninsular está a un precio por las nubes en el mercado de coleccionistas…


Es comprensible. Se trata de una rareza en vinilo de la que sólo existen 500 copias. Alpiste de coleccionista.

Si el disco es objeto de negocio para estas personas (o de “fetichismo”, yo qué sé) no es algo que me parezca ni bien ni mal aunque, como muchas otras cosas de este mundo, sí algo un tanto extravagante.

 

En estos momentos ¿Cual es la situación de Soul Bisontes?


El grupo se encuentra en stand by por tiempo indefinido. Esta última etapa ha sido agotadora. Continuos cambios de formación ralentizan en exceso el normal funcionamiento de una banda. Así que aprovechando que Miguel Rey, actual teclista, se marcha un año a Alemania, he decidido tomarme un respiro del mundo del bandidaje y dedicar más tiempo a mis proyectos en solitario.

 

Somos bastantes los que ansiamos oír un disco nuevo de Soul Bisontes…


Aunque en calidad de maqueta: ¡acaba de aparecer uno!

Pero también es cierto que en el momento de detenerse los ensayos, hace tres meses, contábamos ya con renovado material, suficiente, creo, para confeccionar un nuevo larga duración bastante curioso. Por ahora sólo resta esperar que el síndrome de abstinencia de grupo me empuje una vez más a la acción.

 

Hace unos meses pudimos verte recitando en el Spoken Word de Sevilla ¿Cómo afrontas tu papel de poeta respecto a la de músico de rock?


Creo que ambas facetas son indisociables, al menos para mí. Comencé a interesarme por la poesía gracias a la música, mis gustos iban desde J. M .Serrat a Siniestro Total (la poesía que enseñaban en el colegio no me hablaba de cosas cercanas, aunque de niño me gustaba la poética de Antonio Machado o de Miguel Hernández y también la del surf sobre el techo de los autobuses del desguace). El caso es que necesitaba letras para lo que componía y, al fin y al cabo, la letra de una canción no es más que un poema. Es más, pienso que hoy la poesía está mejor plasmada en muchos de los textos de la música pop y rock antes que en gran parte de los libros. Aunque también es cierto que en todas partes hay de todo. Lo que pasa es que un servidor no se interesa demasiado por la poesía que se publica hoy en día, a no ser que proceda de canciones rock o de músicos. Estoy pensando en Leonard Cohen, Tom Waits, Bob Dylan, Paul Morrisey, Nick Cave, etc., (pero, de todos modos, también estoy pensando en Winona Ryder y en una amiga mía que yo me sé).

 

¿Cuál ha sido la reacción de público y medios para esta faceta de tu trabajo?


Con los recitales en solitario (en los que no sólo leo mis textículos, sino que también canto canciones y proyecto los cortometrajes que hago en Super-8) he tenido muy buena acogida. Estas acciones tienen verdadero éxito allí donde las he realizado, lo que no significa que Soul Bisontes no lo tuviera, a su modo (todo depende de qué entendamos por “éxito”). El asunto estriba, creo, en que grupos de rock los hay a patadas y es más difícil abrirse camino, y sin embargo esta performance que perpetro es un tipo de cosa que en España hace muy poca gente. Aunque nunca le he dado especial impulso ya que mi debilidad siempre ha sido tocar en una banda.

 

Creo que también estás escribiendo temas como solista ¿Qué nos puedes contar sobre esto?


Grabé mi primera maqueta en solitario en 1997, con cuatro temas en los que yo mismo tocaba todos los instrumentos; había alguna percusión, pero no batería. Era algo bastante cósmico-folk, por llamarlo de algún modo. Uno de estos temas está publicado en el doble vinilo recopilatorio de bandas internacionales “La Legaña Sinfónica” del sello Alehop!

Ahora mismo están a medio producir más de una veintena de canciones compuestas en los dos últimos años. Y cuento con la colaboración de saxofonistas, teclistas, bateristas, violinistas, contrabajistas y lo que se tercie. El proceso es algo lento, porque coordinar a tanta gente es un poco complicado, pero disfruto mucho con todo el tinglado.

Musicalmente se trata de una mezcolanza de estilos a los que trato de imprimir mi propia visión del asunto.

 

Tanto en tus letras como en tus poesías das mucha importancia a conceptos como niñez, barrio, amistad… ¿Hasta que punto hay de biografía en lo que escribes?


Lo que uno escribe es atravesado, irremediablemente, por el mundo que ha saboreado (y también que le hubiera gustado saborear) y que le rodea. Pero las historias nunca pueden ser biográficas, en sentido estricto, porque de lo contrario la imaginación estaría encadenada en exceso. Las cosas del mundo han de pasar a través de uno como si se fuera un prisma; así adquieren unas determinadas tonalidades, quizá caleidoscópicas, pero sin interponer un ombligo fagocitador. Cuanto menos intervenga la “historia personal” uno podrá recrearse con mayor libertad, y el tesoro del espíritu se expresará por sí solo. Aunque se hable de cosas vividas, creo que es mejor distanciarse de ellas para poder recrearlas a placer. Lo que se gana para la vida, sin duda, se pierde para el arte; pensemos, por ejemplo, en Julio Verne…

A veces hablo de las cosas que mencionas, sí. Aunque también hablo de muchas otras. La infancia es una etapa llena de convulsiones, fantasías, descubrimientos, donde todo es, interiormente, promesa de infinitas posibilidades. El niño es, en múltiples aspectos, mucho más lúcido que el adulto. Pero por ello su historia es también la de una catástrofe anunciada, es decir: una tragedia.

En cuanto al “barrio” y la “amistad”, estos son parte del ecosistema en el que, irremediablemente, se desenvuelve dicha tragedia.

 

Sin embargo, en tus textos hay humor…


Ese elemento lo necesito imperiosamente para neutralizar el veneno de un mundo nefasto.


 

¿Qué importancia han tenido las drogas en tu evolución artística?


Podrían haber tenido mucha influencia, y quizá positiva, no lo sé; pero en la etapa en que abusaba de ellas yo no me dedicaba a crear ni producir nada, tal vez en parte por culpa de este abuso, (¡prueben la orina de tritón inyectada en médula ósea! ¡alegría! ¡viene la navidad!). Todos sabemos que hay mucho mito y tontuna respecto a este tema. En mi opinión, y de acuerdo con mi estupiciencia, las drogas no convierten a nadie en artista. En primer lugar porque La Maquina de Grabar Sueños (si existiese) probaría que, de un modo u otro, todos somos ya artistas desde siempre; al menos la gente que mientras duerme tiene sueños.

Pero, por otro lado, tampoco se pueden meter en el mismo saco a todas las drogas; no es lo mismo la droga-televisión o el Lexatín que se toma tu madre que un hongo alucinógeno, y a la sociedad parece interesarle más una anestesia acunadora que un despertar interior o místico, (lo que no quiere decir tampoco que todo el que consuma alucinógenos vaya a tener necesariamente un despertar místico, ni mucho menos artístico, aunque sí probablemente estadístico). Sin embargo, hace ya mucho tiempo que las mujeres de nuestra tribu no excavan en la arena antes de ser fecundadas.

La música, el amor y las ilusiones (bellas mentiras), la vida en general, siempre fueron y son, para mí, y en todos los sentidos, las drogas más duras.

Es por eso que cuando uno es niño ya está lo suficientemente alucinado con el mundo. Y creo que algo importante para un artista-bayonetista es por tanto seguir siendo, en cierto modo, un niño que no se haya olvidado de jugar.

 

¿Hasta que punto consideras como "psicodélico" lo que haces?


Siempre entendí lo psicodélico como sinónimo de algo perturbadoramente onírico, o masturbatoriamente extraño. Y creo que en general toda la música, en mayor o menor medida, posee este rasgo.

Por su aparente inmaterialidad, por su radical abstracción, la música parece palpitar directamente en las fibras del alma, produciendo emociones que a mí siempre se me antojaron como procedentes de un mundo mágico, extraño y misterioso. Igual que sucede en los sueños.

En este sentido, no es difícil imaginar a un esquimal, que nunca haya tenido contacto con nuestra cultura, seriamente conmocionado ante su primera escucha de “Tengo un tractor amarillo…”, o cualquier otra cosa por el estilo. Lo que quiero decir es que toda la música es “psicodélica” dependiendo de la mente que haya en la oreja del que la escuche.

Basta con advertir lo muy diferentes que son entre sí ciertos discos de, por ejemplo, Pink Floyd, The Beatles, The Doors, Jefferson Airplane o Beach Boys, los cuales los historiadores del pop clasifican como psicodélicos.

Por mi parte, considero psicodélico lo que hago sólo en la medida que pueda resultar extraña y emocionalmente onírico para alguien, ─ pero como en ese alguien yo también me incluyo (y mi música me parece normal) ¡resulta que no puedo considerarla psicodélica! 

 

¿Y surrealista?


No considero surrealista lo que hago, al menos no desde hace bastantes años, y es por eso que me duele la espalda, y ni siquiera eso. Aunque una parte de mis primeros textos contenían, sí, elementos surrealistas, patafísicos o simplemente crípticos, según se mire. En mis comienzos incluso copié descaradamente al poeta surrealista Benjamín Péret.

Hubo una etapa que el descubrimiento del Surrealismo literario y de las vanguardias de primeros de siglo XX fue un acontecimiento, por varias razones (imbéciles casi todas ellas) muy importante para mí (algo significativo es que no lo conocí en el colegio). Al igual que el punk en música, la “escritura automática” que proponía el surrealismo parecía abrirme todo un mundo de posibilidades de libre expresión con sólo “dejarme llevar” por la libre asociación de ideas, (una gilipollez del todo invisible para el que no haya perdido aún la esperanza). Pero la cosa no es tan sencilla. Por ejemplo el marxismo, que el Surrealismo asumió, no es compartido por quien esto suscribe (como tampoco ninguna otra ideología política concreta que no sea la mía); ─ a partir de ahora llamaremos a este asunto el buitre de hombros escurridos.

Para no extenderme, comentaré tan sólo que en el primer manifiesto surrealista (1924), se afirmaba que el autor de Los viajes de Gulliver era surrealista, al igual que E. A. Poe,

Baudelaire, y muchos otros, y se dejaba abierta la lista para que cada cual añadiese a quien él creyese como tal. Por mi parte incluiría al pintor medieval El Bosco. ¡Varios siglos anterior al “surrealismo”!, propiamente dicho.  

¡Al carajo las taxonomías académicas! (y las no académicas, incluida la que acabo de hacer). Sin embargo, ¿podemos vivir en sociedad sin autoridad y poder? Esta es la cuestión.

En lo esencial finalmente el propio proyecto surrealista abandonó el ideal de la escritura “automática”, y permaneció en una actitud compartida hoy día, y siempre, por innumerables artistas: la de una defensa radical de la libertad, que surge de un espíritu de rebeldía e inconformismo, y que se plasma a través del arte mediante una visión crítica de la vida cotidiana y de la aireación de la sintomatología social. (¡Esto es mentira!)

Sólo en este sentido puedo considerar, en parte, “surrealista” lo que escribo. Porque también tiene una importante porción de realismo extremo, de caballos destrozados, de un serio, meditado y sistemático sentimiento estúpido de la vida y, sobre todo, de un candoroso galimatías de galanteo galáctico.

 

Al margen de estas influencias? ¿Qué lecturas, películas u otras expresiones artísticas te han influido más a lo largo de estos años?


Musicalmente hace ya muchos años que lo que más escucho es J. S. Bach, y Blues de los años 30 (un interprete, o dos, tan solo con una guitarra y – o armónica). Ah, y una amiga, que me cantaba canciones cuando viajábamos juntos en el tren de cercanías, sin duda fue mi principal influencia. Pero esto necesariamente no tiene por qué detectarse en lo que hago, ni lo pretendo. Por otro lado creo que una vez que se han escuchado muchos grupos de rock, es mejor olvidarse de ellos si no quieres parir composiciones clónicas fruto de una regurgitación endogámica. Y esto, como fervoroso fan que uno es de ciertas cosas, no siempre es fácil, (suelen precisarse contrarios)

Un trabajo que me gusta muchísimo, y que ojalá me influya de algún modo, es el del autor americano de cómics Daniel Clowes. También Matt Groening, de cuyas series he sido un fiel adicto. Ahora mismo me deleitan los dibujos animados de “pocoyo”. Durante los ochenta descubrí la obra del videorealizador polaco Zbigniew Rybczynski, que me impactó mucho; y también las películas de Russ Meyer o Roger Corman, (aunque no creo que estas cosas sean identificables en nada de lo que hago, a no ser cuando voy caminando por el pasillo de casa). De niño, lo que me marcó indeleblemente fue la televisión, incluida la carta de ajuste.

En fin, mi primer cortometraje lo realicé tras visionar, en el breve lapso de un mes, toda la filmografía R. W. Fassbinder (unos 40 largometrajes), y esta influencia creo que si puede verse en alguno de mis cortos. Al igual que la de L. Buñuel, J. L. Godard y la Nouvelle Vague (incluida la de los países del este, entre cuyos films me gustaría mencionar El quimérico inquilino, de R. Polansky). Últimamente, Dogville, de Lars von Trier, ha sido la cosa artística más emocionante que me ha ocurrido.

En cuanto a las lecturas, mis influencias van desde Sófocles al manual de instrucciones de la batidora, soy completamente omnívoro.

 


¿Algún grupo de rock actual que te haya llamado especialmente la atención?


En el 2001 vi en directo, en la madrileña sala Siroco y por casualidad, a un grupo americano que se llama The Rha Brass. Mi vida estaría vacía si no pudiese recordarlo. Del miedo que daban te morías de la risa. Impactantes. Luego escuché su disco y parecían un grupo totalmente diferente; muy aburridos, ¿¡¡¡?

Y hará un par de años, en los conciertos de Radio 3 de la TV, vi a otro trío que me fascinó (violonchelista, batería y guitarra); todo instrumental, como “rock progresivo” o yo que sé, pero fantásticos en mi opinión; aún estoy buscando algún disco suyo. Creo que son americanos y que se llaman Tarantula.

Y, en fin, hace poco más de un mes vi por vez primera a Marc Ribot en directo. No encuentro palabras suficientes para elogiarle a él y a su fabulosa banda.

 

Quisiera pedirte algo muy especial. Cuéntame algo sobre los temas que te voy a indicar a continuación:


-LA OTRA PARTE MENTAL


El título, y parte de lo que cuenta la letra, se inspira en la novela “La otra parte”

del pintor Alfred Kubin (amigo de Kafka), que la escribió tras una crisis nerviosa acompañada de la correspondiente estancia en una casa de reposo.

La música es fruto del intento de combinar las influencias de The Doors, Jethro Tull y el rock sinfónico en general con el psicho-garaje más crudo, rasposo y visceral posible.

El órgano farfisa que suena en la maqueta es un arreglo que yo mismo grabé.

 

-EL TELESCOPIO DE JEREMIAS


La música final de esta canción es fruto de una intensa recreación del grupo sobre la estructura y la armonía melódica básicas que llevé al local. Creo que Titín y yo teníamos muy en mente a grupos como Cream cuando machacabamos una y otra vez el riff principal. El Farfisa de Karman me parece que aportó un carácter un tanto “gnomo del bosque” al tema. Nuestras risas de entonces consistían en cantar “enanito, enanito”, cuando escuchábamos el acompañamiento del bajo. La versión en maqueta (que ahora aparece en el nuevo doble CD) es más rápida y “pop-rock”, con otros arreglos, muy diferente a la del LP “Vértigo Peninsular”, que se grabó un año después.

El secreto de la canción consiste en resolver problemas relacionados con el fin de la borrasca en un vertedero de pueblo.

La letra dice lo que expresa.

 

-EL MOSCARDÓN


Este es el tema con más historia y el que más difusión ha tenido de todos los del grupo.

Incluso alguien me comentó que una vez lo escuchó en el vídeo divulgativo de una peña del Atlético de Madrid ¡ ? ! ja,ja,ja (por supuesto me parece estupendo).  

El primer boceto, con apenas posteriores variaciones, lo compuse a principios de 1988, justo antes de cambiarnos el nombre de Los Calambres por el de Los Moscardones, y el estribillo no decía “soy un moscardón” sino “Esto es rock & roll”, que era como se titulaba entonces la canción, y que se podía haber titulado de cualquier otra forma, no sé, oye, qué te voy a decir, aunque la letra no variaba demasiado en lo demás. Un tiempo después, ya con el nuevo nombre del grupo, se quedó definitivamente como “El Moscardón” (y fue un tema que, como otros, heredaría luego Soul Bisontes).

El caso es que yo quería plasmar en una canción mis gustos por el Soul, el Garaje y The Doors, y este tema no es más que un reflejo de eso; aunque en el fondo lo que buscase fuese una hembra humana bien turgente. A qué no decirlo.

La frase-arreglo principal del Farfisa, con wah-wah, es obra de Laura Inclán, la primera teclista que tocó con nosotros el órgano electrónico.

Lo curioso de la letra, para mí, es que entonces yo desconocía el Surrealismo literario, histórico, propiamente dicho. Aunque eso, visto lo anterior, tampoco es muy extraño.

La canción no tiene ya, por tanto, ningún secreto.

 

-NADIE NACE DOMESTICADO


Esta canción la compuse en el verano de 1992, y no se grabó hasta más de un año después. Me encanta la instrumentación de la banda, la batería que le hizo Titín me parece magnífica y el Violín de David, como todos sus arreglos, me gusta muchísimo. En la época del disco “Vértigo…” Titín y yo nos servíamos de una expresión para referirnos a cierta sensación que queríamos producir en muchas de las canciones, se trata del término “volador”, que para nosotros significaba algo así como ir flotando en el aire, y creo que en este tema ese efecto está bastante conseguido.

El secreto de la canción consiste en catalogar el espectáculo de un manillar de oreja a oreja.

La letra dice lo que expresa.

 

-SILBANDO A LOS MUERTOS


Algo de la estructura de este tema está estrechamente inspirado, aunque con numerosas mutaciones, en un estudio estándar de jazz-blues popular de los años 30 con el que yo solía practicar poniéndolo en clave de boggie-boggie o de dixie.

Cuando lo enmaquetaba, grabando la parte de mi punteo, no conseguía que me saliese lo que buscaba hasta que después de muchas tomas, y bastante “saturado”, lo logré y, ya embalado, seguí tocando un poco a lo loco en la parte inmediatamente siguiente, (en la que debía ir el solo de órgano, aún por componer) pero con la intención de que Karman lo borrará con el Farfisa. El caso es que al final Karman, cuando lo escuchó, le gustó y dobló mi guitarra lo más parecidamente que pudo (las disonancias de la guitarra un órgano no puede hacerlas idénticas). Y así en la maqueta suenan la línea de guitarra y órgano al unísono creando una sonoridad bastante psicotrónica, cosa que no sucede en el disco y es una de las razones por las que he incluido el tema en el actual recopilatorio de maquetas.

La letra dice lo que expresa.

 

-ÁRBOLES, BUJÍAS Y CHICLES.


La compuse en el verano de 1992, durante un viaje que hice por el norte de la península. Llevaba la mochila cargada con copias de nuestro primer EP, y lo iba distribuyendo personalmente por las tiendas. Una guitarra acústica también me servía para obtener algunas pesetas tocando en la calle. Recuerdo que la primera noche, en Lugo, dormí en un hospital abandonado; otras veces dormía en un parque o en la playa o en donde me dejasen.

Creo que la canción se encuentra llena del espíritu que entonces me animaba.

 

-DEMASIADA CLASE PARA EL VECINDARIO


De todas las que he montado y grabado con el grupo ésta es un caso totalmente aparte.

La hice algún día de 1997, en un estado de euforia mañanera. Cogí la guitarra española (la mayoría de las canciones las he compuesto con esa guitarra), puse a grabar una cinta en el walkman, y me arranqué a improvisar sin detenerme un instante, salvo para darle la vuelta a la cinta (que todavía debe de estar por ahí, con una hora de canciones por extraer). El caso es que tiempo después lo escuché, y no tuve más que escoger tres minutos, cantados en inglés-montañés, que me gustaban y que me parecían una canción, aunque tuviera ocho cambios, (si hubiera añadido el minuto siguiente tal vez tendría 12). La música a veces puede llegar a nosotros agitando su cuchara.

El título lo cogí prestado de un disco de The Dogs de principios de los 80, un grupo de rock garajero francés, muy buenos. Aunque alguien me dijo hace no mucho que tal expresión aparece también en alguna letra de The Jam.

 

-MAGIA COTIDIANA.


También es un tema compuesto en 1997, cuando no tenía grupo y, también como el anterior, grabado varios años después. Creo que es una buena canción y me siento orgulloso de ella por lo bien que se porta conmigo y con los que les gusta escucharla.

El título pertenece a un libro de André Bretón que, claro, me gusta mucho, pero la letra de la canción no es para nada surrealista, en el sentido de que no es de ningún modo “escritura automática”. Antes bien, es muy realista. Y también irónica, precisamente habla de unos personajes cuya vida es muy poco “mágica”, aunque sí lo sean quizá sus mentes… no sé.

La canción tiene, a mi entender, una cualidad intrínsecamente sociológica y de rayos rojos.

 

¿Tu Tema preferido de los que has escrito hasta ahora?


No tengo preferidos, todos significan algo especial para mí.

 

Nada más, ha sido para nosotros un placer hacerte esta entrevista ¿Algo que quisieras añadir?


La mayor parte de lo que he dicho en esta entrevista probablemente sea una equivocación, por lo tanto me reafirmo en ello con total rotundidad.

Muchas gracias por la atención y buena acogida que en vuestra estupenda web recibe mi trabajo.


Más información de Pablo Cobollo aquí


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