THE WICKED LADY “The Axman Cometh” (1970-1972)



The Wicked Lady es uno de esos ejemplos de ‘banda de coleccionista’. Esto se debe a que ‘The Axman Cometh’, el maravilloso álbum de la banda, sólo se editó en una cortísima tirada de ejemplares. De hecho, no fue grabado en una sesión, sino a base de grabaciones entre 1969 y 1972. La banda se formó en Northampton (como Dark) en 1968 por el guitarrista y cantante Martin Weaver, el batería Dick ‘Mad’ Smith y el bajista Bob Jeffries. La idea inicial fue la de hacer un power trio que se acercase a las bandas más potentes del momento, The IIMI Hendrix Experience y Cream, pero nunca llegaron a ser tan conocidos. Muy influenciados por el consumo de ciertas drogas (ácidos, principalmente), fue una banda que tocó mucho en directo. Hacia 1970 la banda se separa, pero Weaver y Smith deciden seguir con el proyecto, por lo que contratan a un nuevo bajista, Del ‘German Head’ Morley. La incorporación de Morley acerca al grupo a la estela de bandas más oscuras como Black Sabbath. Weaver ingresa, hacia 1972, en una banda extraordinaria, Dark, en la que sirve de guitarra de apoyo al guitarrista solista (aunque deja constancia de su clase).

Después del fracaso de Dark, Weaver colaboró con el teclista Dave ‘Doc’ Wadley (que fue teclista en la primera banda del Black Sabbath Tommi Iommi, Mind Doctors) con el que grabó un álbum de escasa relevancia, ‘On The Threshold Of Reality’, un disco de progresivo instrumental bastante sesudo y complejo. Posteriormente, en 1996, Weaver forma una banda con un título revelador, Dark’s Anonymous Days (nombre que hace referencia a las dificultades que tuvo la banda para grabar en los setenta), que toca material escrito en los años sesenta y setenta. The Wicked Lady es, ante todo, una banda oscura. Sus temas ni son sencillos ni son comerciales, formando sonidos que están entre el hard rock y el rock progresivo. ‘The Axman Cometh’ es, sin duda, su mejor álbum (también hay editado otro disco con el título de ‘Psychotic Overkill’ que, aunque no es tan notable, incluye un tema genial, ‘Ship Of Ghost’). El álbum es potente y duro (en ocasiones, muy duro), y se basa en una poderosa sección rítmica sobre la que Weaver realiza unos solos impresionantes. Las melodías son, en esencia, oscuras, incluso tétricas a veces. El álbum está grabado en un dos pistas, algo que sorprende al escuchar la limpieza de la grabación. ‘The Axman Cometh’ es, en realidad, un recopilatorio de temas grabados entre 1968 y 1972, pues la banda nunca grabó un álbum como tal hasta este disco. La portada es extraña, pero por lo menos, nos da una idea de lo que nos vamos a encontrar en su interior, pues es una portada, sin duda, oscura. Representa un cuadro en el que una mujer desnuda sujeta la cabeza de un hombre mayor al lado de su hijo… a ambos lados, dos cuadros negros con el nombre de la banda y el nombre del álbum, respectivamente, en orden descendente.

El álbum se inicia con la rockera ‘Run The Night’, una obra de arte. Se inicia con un riff de guitarra y al segundo 5 te das cuenta de que es un temazo. Se inicia la voz, suave pero madura, y el bajo y la batería llevan el peso de la composición hasta que Weaver comienza su solo, afilado, violento, salvaje. Un solo complejo en el que Weaver saca a la luz la enorme gama de recursos que posee a las seis cuerdas. De nuevo vuelta al tema principal, la voz, esa sección rítmica que encoge el corazón y fin… tremendo tema. Después, un tema con título fantástico, ‘War Cloud’, canción oscura con un toque medieval en la melodía, suave y delicada (por momentos recuerdan a ‘Battle For Evermore’ de Led Zeppelin). Ritmo suave que pronto es roto por una enajenación del ritmo, mucho más violento gracias a la labor de un afilado Weaver, que realiza un solo antológico sobre el machacón ritmo hipnótico de Smith y Jeffries. Pronto, otra vuelta al tema principal, en el que se vuelven a cantar un par de estrofas, con algún riff para enmarcar de por medio… y otro potente solo de guitarra de Weaver (parece que haciendo barbaridades con el wah-wah). Y vuelta al tema principal, algo más acelerado, y fin. La batería abre ‘The Axman Cometh’, uno de los temas más oscuros del disco, un instrumental con unas guitarras cruzadas impresionantes. De nuevo el ritmo lo marcan poderosamente el bajo y la batería para los destellos agresivos de Weaver (que esta vez se dobla las guitarras). El ritmo es, de nuevo, poderoso e hipnótico, dejando la improvisación a un Weaver en estado de gracia (fuzz, wah-wah, punteos increíbles… nada se le resiste). El tono progresivo recuerda a bandas posteriores, como The Viola Crayola, por ejemplo. Después, los intensos 10 minutos de ‘Life And Death’, otro típico oscuro número de la banda. El ritmo es, en principio, más reposado que temas anteriores, así como la voz, más pausada y melódica. El ritmo se acelera para dejar paso a una improvisación de la banda, liderada, como siempre, por Weaver (que se atreve a introducir riffs pesados que dejarían en ridículo a alguna stoner band de los noventa). Un tema largo, lleno de improvisaciones y unos cambios de ritmo impresionantes (como alargan el tema, lo aceleran y lo deceleran es algo alucinante). ‘Wicked Lady’ es otro hard rock oscuro típico de la banda, con ritmo hipnótico y riffs poderosos (que harían estremecerse al mismísimo Angus Young). Aquí, el ritmo principal es roto por una violentísimas ráfagas de guitarra a un volumen altísimo, que sorprenden pero a la vez arreglan la canción, haciéndola más interesante (incluso aparecen por encima de la voz de Weaver). Para cerrar un magnífico solo de guitarra, reposado y perfecto (que también es atravesado por una ráfaga guitarrera). ‘Out Of The Dark’ es un hard rock potente con unas líneas vocales bastante pegadizas y un trabajo de guitarra arrollador (Weaver se vuelve a doblar… y el álbum está grabado en un dos pistas). El solo de Weaver es de los que dejan boquiabierto, un torrente de fuerza indescriptible, con un abanico de recursos que parece no tener fin. El solo es cortado para una demostración de las habilidades de Jeffreis y Smith, pero luego continúa el solo de Weaver hasta la siguiente estrofa… un tema magistral. El tema más corto del álbum es ‘Rebel’, un prodigioso hard en el que Weaver da un auténtica lección de guitarra psicodélica. Arrebatadora. Para cerrar semejante joya, los más de 10 minutos de ‘Living On The Edge’, un tema que se inicia lentamente con un ritmo hipnótico y un buen trabajo de guitarras (de nuevo, dobladas), y que al tiempo se convierte en un vehículo hard perfecto para las improvisaciones de un enloquecido Weaver. Hacia el minuto 3:30 comienza la parte vocal, apoyada en el bajo y la batería con leve ayuda de la guitarra. Y después otro solo energúmeno de Weaver, que vuelve a demostrar que es un guitarrista impresionante. Uno de los discos esenciales en cualquier discoteca, que crece en cada escucha hasta que se convierte en un disco totalmente adictivo. Imprescindible.

Reseña de Jano

Volver página principal