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Dentro
de la historia “oculta” del Rock de finales de los
60´s y principios de los 70´s, existen muchísimas
bandas que, poco a poco, se han ido recuperando del olvido al
que habían sido relegadas gracias a las reediciones para
coleccionistas y al interés creciente de éstos por
los trabajos de cuanto grupo oscuro y desconocido grabara algo
medianamente decente en esos míticos años. Grupos,
desgraciadamente, caídos en el olvido o nunca
descubiertos. Bandas con mucha más mala fortuna que
carencia de talento. Dentro del enorme panteón de obras
oscuras y perdidas y de grupos olvidados y enterrados, con
más o menos talento, “Tentacle” debería
ocupar, por méritos propios, uno de los lugares más
destacados. La historia de Tentacle es tan difusa y esquiva
que, por saber, no se sabe ni el nombre de sus componentes
o cual fue su vida como banda. El exiguo “no-libreto”
que acompaña al CD, de la edición de 1990 de
la Witch & Warlock / World wide Records, tan sólo
especifica que eran Escoceses, una más de las
muchas y buenas bandas Escocesas de Hard Psicodélico de
la época. Que estaba formada por un cantante, dos
guitarras, bajo, y batería y que todos los temas fueron
compuestos por la propia banda. Además, se constata que
el álbum fue grabado en los Central Scotland Studios de
Falkirk, Escocia, entre 1970/1971, y que el productor e
ingeniero, y además responsable de la entrega de los
masters-tapes para la reedición de 1990, fue Jim West.
Quién, en esos mismos estudios, y por esas mismas fechas,
también había producido el álbum de “Soho
Orange”, otro de los grupos Escoceses que él
rescatara del olvido y que también editó esa misma
discográfica Alemana.
TEMAS:
1.- My
Destiny-My Faith 20: 19 (Tentacle) 2.- Thoughts
5:45 (Tentacle) 3.- Tentacle 3:42 (Tentacle) 4.- The
Angel of Death 7:30 (Tentacle) 5.- Epitaph 0:30
(Tentacle)
Pese a la imagen tan oscura que desprende el
nombre del grupo, el título del álbum y, sobre
todo, la terrorífica ( para la época ) portada del
mismo, aunque ahora nos pueda parecer “cómica”,
“The Angel of Death” es una mezcla de Heavy
Psicodélico con pinceladas, en muchos momentos, de Rock
Progresivo. Además, su música tiene una cualidad
melódica, casi melancólica, que va más allá
de lo oscuro y tétrico que la portada, el nombre del
grupo o los títulos de las canciones puedan sugerir. "My
Destiny-My Faith” es el tema que abre el álbum, un
extenso tapiz sonoro de más de 20 minutos, bordado con
cambios de tiempos y ritmos, que comienza con una sucesión
de acordes suaves y melódicos interpretados por dos
guitarras en diferente tono. Desde el comienzo queda claro que
este es un grupo de dos guitarras compenetrados a la perfección
Una de ellas marca los acordes de la melodía y la otra
improvisa harmónicos y puntea la melodía. En esta
parte es dónde la música de Tentacle llega a
tener, incluso, cierto aire Folk. La melodía es corta,
una simple introducción a lo que será la
estructura principal de la canción, pero excelente.
Sencilla y melancólica, casi con aires barrocos o del
renacimiento. El sonido de las guitarras es limpio, sin
saturación, con el volumen cerrado para darle al tema esa
atmósfera cálida, triste, casi acústica.
Los suaves acordes se desarrollan con placidez, unas veces por
una guitarra y otras por dos, uno marca los acordes y otro los
arpegios mientras el bajo dibuja la melodía con las
guitarras con un sonido también limpio, cálido,
casi acústico. Enseguida uno de los guitarras improvisa
un breve solo, relajado, haciendo más hincapié en
la melodía que en el lucimiento y siempre con ese sonido
limpio y sin saturación. Entonces un extraño
sonido, que al principio parece una deficiencia en la grabación
pero que luego reconocemos como una especie de efecto sonoro que
imita al viento o una suave brisa, nos adentra en un nuevo mundo
y en una nueva atmósfera sonora. Cambio de tiempo y de
melodía en la que se incorpora al tema, por vez
primera, la batería. La nueva melodía comienza
suave, con los clásicos acordes de guitarra sin saturar,
para, de pronto, transformarse en un potente riff de agresivos
acordes más saturados, abriendo el sonido y pulsando con
fuerza las cuerdas. La potente sección rítmica
ayuda a acrecentar este efecto. El batería tiene buen
juego de “toms” e improvisa “breaks” con
buen gusto, mientras el bajista hace lo propio con sus propias
líneas de bajo, siempre con un sonido suave, con
pocos agudos y medios, pero gordo. Inmediatamente, cambio de
tiempo nuevamente y vuelta a la sucesión de acordes y
melodía del comienzo. Estos cambios de tiempos y tonos es
lo que le confieren a Tentacle su cualidad Progresiva, aún
sin ser una banda 100 % típica de ese género. En
las estrofas el cantante hace acto de presencia. Canta de forma
suave, en un tono bajo, su voz es agradable y nada que ver
con algunos de los típicos cantantes de hard rock de voz
acerada y tono chillón de la época. Luego nuevo
cambio de tiempo y el tema que se vuelve más agresivo en
el estribillo, Esta es la mejor parte del tema, potente, oscura,
desgarrada y, extrañamente, melódica. La parte más
Hard Psicodélica del tema. Aquí es dónde la
base rítmica efectúa sus mejores partes. Realmente
no existe un estribillo cantado sino simplemente instrumental,
lo cual es un acierto ya que hace que el tema gane en fuerza y
originalidad teniendo mayor realce los instrumentos. Casi en el
meridiano de la canción una leve equivocación del
cantante nos revela que, tal vez, la forma en que la banda
grabó este álbum pudo haber sido la habitual de la
época. Esto es, única toma, toda la banda tocando
en vivo y pocos medios. Nuevo cambio de tiempo y la banda que
pasa de la tempestad a la calma de nuevo. Aquí, en
la parte melódica, se sucede dubitativa la progresión
de acordes y el tema, extrañamente, parece no progresar.
Uno de los guitarras parece buscar una dirección a
seguir, entonces un nuevo fallo esta vez del batería,
entrando a destiempo, hace que el cantante dude, y es la
espoleta para que la banda ataque de nuevo, al completo,
con el riff más agresivo y hard del tema. Aquí uno
de los guitarras ejecuta uno de sus mejores solos del álbum.
Durante el mismo la batería marca un ritmo original y
caótico y vuelve a ensañarse con los “toms”,
el bajista hace los propio con sus líneas de bajo,
hasta que el otro guitarra se destapa con su propio solo.
Comienza de forma dubitativa pero, poco a poco, cobra fuerza y
seguridad y nos regala uno de los mejores momentos del álbum.
Y final, 20: 19 minutos de tema que nos dejan con ganas de
más. “Thoughts” es el segundo tema del
álbum. Se abre con una sucesión de acordes a dos
guitarras en diferente tonalidades, con el habitual sonido
limpio, sin saturación, que nos trae a la memoria
melodías de canciones célebres como “Starway
to Heaven” de Led Zeppelín o la más actual
“I still Lovin´ You” de Scorpions.
Inmediatamente, cambio de tiempo, los acordes melódicos
se transforman en un riff machacón de guitarras más
agresivas con más volumen y distorsión. El bajo
marca el riff de forma excelente, inyectándole potencia
al tema pese a su sonido suave, con pocos agudos, pero gordo.
Nuevamente, cambio de tiempo y decorado, vuelta a la sucesión
de acordes melódicos anterior. En las estrofas entra en
cantante, que vuelve a cantar en un tono relajado y suave, unas
líneas vocales casi “Beatles-ca”. Como en el
tema anterior queda claro que el territorio del cantante está
en las estrofas, mientras que en el puente y en el estribillo
está el de los instrumentos, y, como no, también
el de los solos de guitarras. Unas guitarras sin saturación,
con un sonido limpio, con volumen cerrado. Aunque pueda parecer,
a la primera escucha, que es un sólo guitarrista el
encargado de la larga improvisación, una escucha más
atenta nos desvela que son los dos guitarras los que interpretan
este excelente solo de variada técnica y efectiva
expresividad. Unas veces hacen improvisaciones melódicas,
otras escalas frenéticas y rápidas carreras por el
mástil e, incluso, se destapan con un lick bastante
actual. A partir de aquí el tema encara su recta final
con los cambios de tiempo y tono habituales lo cual le confiere
esa cualidad Progresiva habitual en Tentacle. El tema se cierra
con un breve solo del batería, en la que toda la banda se
detiene para dejar que se exprese mejor. Le bastan tan sólo
20 segundos para demostrar que tiene buena técnica
y, lo mejor, sin cansar con los clásicos y eternos solos
tan típicos en muchos grupos de la época.
“Tentacle” es el siguiente tema. Primer tema
instrumental y el que lleva el nombre del grupo. Se abre con un
riff bastante Psicodélico y, a la vez, pegadizo y
melódico, con el habitual un sonido de guitarras y bajo
suaves, limpios, sin saturación. Riff original para la
época, que si hubiese sido grabado con unas guitarras más
distorsionadas y potentes, y una sección rítmica
más agresiva, muy bien podría haber llevado la
firma de cualquier grupo de Hard/Heavy de finales de los 70´s
o principios de los 80´s. Esa limpieza de sonido le
impide, tal vez, catalogarlo como Hard Rock. Sin embargo los
cambios de tiempo y tonalidad, así como de melodías
y riff, le pueden hacer un hueco dentro del género
denominado Hard Progresivo. La batería y el bajo realizan
un trabajo en este instrumental digno de destacar. “The
Angel of Death” es el siguiente tema, y el que da titulo
al álbum. Se abre con un riff envenenado y contagioso con
posibles influencias de diferentes géneros, desde el
Blues, pasando por el Southern Rock y terminando con el Hard
rock. El cantante canta sobre el riff principal, en esta ocasión
en un tono más alto que en temas posteriores, lo cual
deja al descubierto sus carencias y su limitación de voz.
La base rítmica está genial, el bajo realiza un
gran trabajo. Marca el riff junto a uno de los guitarras,
mientras el otro guitarra se lanza en pos del primer solo.
Vibrante, rápido, con sentido. Inmediatamente llega uno
de los muchos cambios de tiempos habituales en Tentacle, al
que sucede un nuevo solo de guitarra, esta vez con un sonido más
saturado, más potente. Este tema, junto con el primero,
son los mejores del álbum. En el siguiente cambio de
tiempo y tonalidad uno de los guitarras se marca un nuevo solo,
esta vez aún con mejor sonido que antes e igual de
creativo y técnico. Nuevo cambio de escenario y final.
“Epitaph” cierra el álbum. Es un tema
instrumental de tan sólo 30 segundos que no es más
que la misma línea melódica que abre el primer
tema. Progresión de acordes melódicos a dos
guitarras, en diferente tono, y bajo. Todos con el mismo sonido
suave, cálido y sin saturación de antes. Unos
acordes que vuelven a recordarnos ese tono melancólico y
triste que impregna toda la música de Tentacle. Como
consideraciones finales, añadir que este es un álbum
irregular, dónde muchos momentos brillantes se alternan
con algunos menos afortunados debido, principalmente, a las
pobres condiciones de grabación. Los temas dan la
sensación de ser meras demos más que temas
acabados y bien trabajados. Varios errores por parte del
cantante y ruidos en la grabación, todos leves, nos dan
testimonio de ello. Pero, por extraño que parezca, son
estos detalles, propios del directo, lo que le dan a este álbum
la honestidad y la autenticidad de la que otros, más
trabajados y perfectos, carecen. Su música tiene buenos
cambios de tiempos y tonalidades, buenas melodías y
creativos riffs, incluso, en ciertos momentos, su sonido tiene
cualidades de Folk Progresivo, pero no logra brillar como
debieran si la banda hubiese contado con una producción
de más calidad. Su sonido tan limpio y suave de guitarras
y bajo, con poca saturación y distorsión, así
como los constantes cambios de tiempo y tonalidad, me recuerdan
a grupos como Last Straw, Dogfeet , Three Headed Dog o Morly
Grey. Aunque, personalmente, creo que ese no era el sonido real
que la banda tenía planeado para su primer álbum,
sino que, al tratarse posiblemente de la grabación de
simples demos, tan sólo pretendían dejar
constancia, durante esas jams, de unos temas en los que estaban
trabajando en esos momentos sin dar demasiada importancia al
sonido empleado, algo que, tal vez, luego desarrollarían
en estudio con mejor producción y poniendo más
énfasis en el sonido de sus instrumentos. Pero quién
puede saberlo ya. Lo más importante de todo, y ahí
reside la importancia de este álbum, más que en su
pobre o gran calidad musical o técnica, es que gracias a
la recuperación de sus master-tapes y a su consiguiente
edición, se ha logrado recuperar una pequeña y
humilde parte de la historia del Rock y sacar del oscurantismo a
una más de tantas bandas que no tuvieron la fortuna de
que el gran público conociese su música, esa
música que, seguro, con tantas ilusión que
crearon.
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