Satin Whale “Desert Places”

Brain Records 1974


Mi primer encuentro con este disco me causo una gratísima sorpresa, gracias a una recomendación tuve la suerte de poder conocer este inclasificable Desert Places de la banda germana Satin Whale.

Desert Places fue editado en el año 1974 y supone el primer disco de una de las bandas alemanas más conocidas, al menos a nivel nacional, dentro del mundo del hard rock y del progresivo. En un principio, su formación constaba de cuatro miembros: Thomas Brück (bajo y voces), Gerard Dellmann (Teclados), Dieter Roesberg (guitarra, saxo, flauta y voces) y Horst Schöffgen (bateria). La banda sufrió el cambio del batería en su siguiente pero el resto de la formación se mantuvo intacta hasta su separación en 1982.

Adentrándonos en el mundo de Desert Places nos encontramos en primer lugar con la sensación de que escuchamos algo muy completo: fresco en las melodías, complejo en las composiciones, largos desarrollos multiinstrumentales, solos de una finura y una clase soberbias. Todo eso es Desert Places, y en su escucha la clasificación dentro de un género concreto se nos antoja escurridiza. El primer marco de género que quizás pueda sentirle bien a este disco es el de hard rock progresivo; se notan reminiscencias de Deep Purple en esos interminables solos de hammond, o resonancias de Jethro Tull en las preciosistas incursiones de la flauta. De todas formas, Desert Places no es sólo eso, también emana reminiscencias sinfónicas canterburianas, de Khan especialmente, pero también de Camel o de Caravan, así como en muchos de los solos de guitarra se hace palpable la influencia de la psicodelía, hay algo de Buble Puppy y Demian en sus melodías.

El álbum está formado por cinco cortes, entre ellos destacan el segundo y el tercero: “Season of Life“ y  “Remember”. El tema “Season of Life” arranca con unos preciosos coros que nos traen de inmediato aires sesenteros, para inmediatamente dar lugar a un virtuoso y saltarín dialogo entre el hammond y la guitarra, a veces doblándose, otras dándose mutuas réplicas; así, la canción fluye y el oyente se transporta en esa aterciopelada cama tejida entorno a estos dos instrumentos. Este tema es quizás el tema más Cameliano del disco.

En el corte “Remember”, un Hammond nos introduce en lo que, en mi opinión, es uno de los mejores solos del disco, la guitarra pasa un primer plano transportándonos a un mundo blando, suave, grandioso y orgánico a un tiempo. Enseguida entra la voz, el tema se recubre de un manto de nostalgia, pero pronto vienen unos agudos punteos que nos sacan de ella, de nuevo las voces y vuelta otra vez a la melancolía. La segunda parte de la canción surge como la metamorfosis de una larva, es natural y procesual, el cambio  no lo notas; un cambio de ritmo, la introducción de un piano seco y agudo sirven de apoyo para que, de nuevo, la guitarra se recree, y más que recrearse se ensaña, no da tregua, cambia continuamente consiguiendo arrastrarte en cada nueva cabriola, en cada nuevo y brusco giro.

En fin, Desert Places es uno de esos discos que no para de sorprenderte, cada giro, cada rincón de su mundo, está poblado de incógnitas y de sinuosos senderos rítmicos que se pierden en el horizonte de la melodía. Si no lo has escuchado, anímate a adéntrate en su propuesta, seguro que no te dejará indiferente.


Reseña de Morley


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