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Piel de Pueblo “El Rock de las Heridas” |
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Disc Jockey 1972 / Viajero inmovil 2005 |
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El artífice principal de este grupo fue Pajarito Zaguri, guitarra rítmica y voz, un elemento imprescindible en la emergencia del rock en la argentina de finales de los 60 con grupos como Los Beatniks o La Barra de Chocolate. Sin embargo Zaguri no llegó nunca a recibir el reconocimiento que otros, quedando su nombre en una segunda fila algo olvidada. Con él Willy Pedemonte, bajo y voz, también crucial para la formación de Piel de Pueblo, que despues participaría en otros grupos , coomo fue el de progresivo-folk Miguel Cantilo y Grupo Sur. Las letras de Piel de Pueblo son oscuras y a veces muy combativas, encajando en la tendencia izquierdista de muchos jóvenes del momento, aunque eso no quita que Pedemonte, por ejmplo, fuera un confeso peronista. Completan la formación: Nacho Smilari, compañero de zaguri en La Barra de chocolate y que había pasado por Vox Dei, sería el guitarra solista y Carlos Calabró, batería. Se inica este disco con “Silencio para un pueblo dormido” es un hard blues impresionante desde el primer hasta el último segundo (dura más de nueve minutos). Tiene una base rítmica espectacular y unos punteos obra de Smilari que son de espanto, con muchos cambios de ritmo y sobretodo mucha imaginación proyectada en forma de electricidad. “La Tierra en 998 pedazos”, donde canta Pedemonte, comienza de forma más rápida con un riff a dos guitarras. La letra es siniestra y la música también, más cercana a Black Sabbath que al hard blues del anterior tema. En el centro un cambio mos lleva a un emocionante medio tiempo con leves toques de teclado hasta que esta parte va cogiendo fuerza y vuelve a alcanzar la velocidad de antes. A partir del minuto 5 entra un solo de guitarra descomunal que podrá volarte la cabeza. “Jugando a las palabras” se abre con un riff muy a lo Hendrix, mezclado el hard rock con gotas de psicodelia. Durante unos minutos escucharemos otro de los solos mastodónticos de Smilari, más siempre más fiero y pasinal que virtuoso. “Para tener un poco más”, un corte más tranquilo que cuenta con la colaboración de Hector Lopez Furst al violín. “Sexo Galáctico” es más frenetico, con una combinación de las dos guitarras en plan wah-wah y una base rítmica muy compacta. “La pálida de Nacho” es un tema muy cortito pero magistral con un solo a dos bandas de ambos guitarras que corta el aliento. “Veni amigo a la zapada” es mucho más rockanrolera aunque en el centro vuelve a comienza adquirir un tono más progresivo. “El rockito de la bufonada” tiene un tono de burla y vuelve a contar con el violin de Hector Lopez, a la manera de algunos temas que John Mayall estaba haciendo por esa época. En suma: obra maestra, especialmente indicado a quien busque emociones fuertes a cargo de la guitarra eléctrica. |
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Reseña de Wilfred |
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