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Necromandus. “Orexis of Death” |
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Vértigo (1972) |
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Que la influencia de los primeros Black Sabbath ha sido fundamental en la carrera de mil y una bandas es algo innegable. Que la calidad de sus pupilos es dispar, también. Desde los primeros Judas Priest y toda la NWOBHM, hasta el sonido Seatle de Soundgarden y Alice in chains, pasando por la generación de Saint Vitus, Trouble, Witchfinder General…… y no hablemos de ese pelotón calificado Stoner Rock. Unos llevaron más lejos aún su claustrofóbico sonido, otros lo aceleraron, lo ralentizaron, lo mezclaron con otros brebajes obteniendo magníficos resultados, y otros simplemente lo calcaron. Pero no solo de “hijos” de Black Sabbath vive el hombre, también circulan por ahí algunas joyas que mas que de “hijos”, podríamos calificar de “hermanos”, pequeños, pero aún así, “hermanos”. Véanse a los espectaculares Pentagram o a la banda que nos ocupa, los ingleses Necromandus. Bendecidos por Tony Iommi, el cual les produjo este magnífico Lp, amén de llevárselos de gira junto a los Sabbath en 1973, Orexis of Death fue el primer y prácticamente único álbum de los de Cumbria (mas tarde se editarían un directo y la recopilación Necrothology). Un álbum oscuro como pocos, donde la influencia del cuarteto negro de Birmingham se hace evidente (“Nightjar”o “Homicidal Psycopath” podrían pertenecer al Master of Reality), pero que a su vez se mueve por derroteros mas progresivos, psicodélicos e incluso jazzísticos a veces. Y es eso lo que quizás hace de este álbum una experiencia más que satisfactoria. Temas como “A black solitud”, con esa parte central acústica o el ya mencionado “Homicidal Psycopath”, son simplemente perfectos, canciones que respiran calidad, saber hacer. Al contrario que la mayoría de los ya mencionados seguidores de la saga Sabbath, Necromandus no abusan del Riff pesado, al contrario, investigan la raíz acústica y jazzy, y por supuesto la roquera , pero con un matiz distinto, algo así como lo que hacen Witchcraft o RIP KC a día de hoy. Uno de los puntos álgidos del disco lo encontramos en “Gypsy Dancer”, quizá la muestra mas representativa de esas influencias comentadas anteriormente, con una gran intro y de nuevo esas guitarras acústicas acompañadas de la magnífica voz de Bill Branch, para acabar con un final de vértigo. Mención especial para el tema título, con Iommi como invitado de lujo a las 6 cuerdas. Engañoso como pocos el comienzo del Lp, con la intro acústica y el tema inicial Nightjar, doscientos por cien Black Sabbath, y si encima lees en grandes letras ese “Produced by Tony Iommi” en la contraportada... Engañoso porque no estamos ante un disco solamente “sabático”, nos encontramos ante una obra mas que personal, donde se escoden joyas de un valor incalculable. Y otra vez estamos en los 70´s, con otra gran banda con un solo álbum, y a sus seguidores pensando que habría sido de ellos de salir adelante. A mi no me cabe la menor duda, éste disco vale mas por si sólo que las discografías enteras de muchos de los hijos del sabbath negro. Un par de joyas mas como éste Orexis Of Death, y tendrían asegurado un lugar en el olimpo, o en el infierno, a juzgar por su estética y lírica (léase el encabezamiento de esta reseña, frase que reza en la contraportada del álbum). Recomendable no, imprescindible. Reseña de Tititan |
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