|
Morly
Grey sólo grabó este álbum, esta joya que
pasó inadvertida en su momento y que fue durante muchos
años manjar de coleccionistas. Editado en 1972, con una
preciosa presentación que contaba con un póster de
la portada original, no fue hasta 2000 cuando se pudo disfrutar
de él gracias a la reedición de Comet Records en
CD y LP. Un dato curioso es que en todas las referencias que se
hacen a ‘The Only Truth’ sitúan el año
de edición en 1969, lo cual es un error: el disco fue
editado en 1972. De hecho las grabaciones del disco tuvieron
lugar entre 1971 -Cleveland Recording Corporation, Cleveland,
Ohio, cuyo ingeniero fue Ken Hamen- y 1972 -Peppermint Studios,
Youngstown, Ohio, que contó con Gary Rhamy como
ingeniero-. El álbum fue producido por Floyd Phillips.
Starshine, la discográfica que lo edito tiró un
número aproximado de 60.000 ejemplares -con póster-,
y que también editó tres singles a la banda. Aún
al escucharlo hoy sorprende por la fuerza de las composiciones,
cuyos ocho temas forman un mosaico realmente alucinante. Es hard
rock psicodélico, de forma que recuerda, a veces a The
Doors y otras a la Jimi Hendrix Experience, unas veces se
acercan al jazz rock y otras al rock progresivo. Morly Grey es,
en realidad, un musculoso power trio formado por Tim Roller a
las guitarras, Mark Roller al bajo y voz, y un batería
que, en el caso de ‘The Only Truth’, son dos, Paul
Cassidy en la cara primera (canciones de la 1 a la 5) y Bob
LaKnave en la segunda cara (canciones de la 6 a la 8). Por ello,
el disco cuenta con dos baterías.
El
nombre del álbum iba a ser ‘The Last Supper’,
pero cuando la banda grabó el tema ‘The Only Truth’
se decidió cambiar el nombre. Los temas están
basados en poderosas secciones rítmicas sobre las que Tim
Roller lleva a cabo unas improvisaciones impresionantes con la
guitarra, mostrándose como un maestro de las seis
cuerdas. Pero su hermano Mark no le va a la zaga, pues se revela
como un virtuoso del bajo, no sólo llevando el ritmo,
sino también como acompañante de la guitarra,
además de ser un más que correcto vocalista. A
destacar los impresionantes seis minutos y medio de 'Our Time',
un anfetamínico tema con un trabajo impecable de la
sección rítmica sobre la que se levantan
portentosos solos de Tim Roller, o las guitarras dobladas de
'After Me Again'; el álbum se cierra con la jam 'The Only
Truth', de más de 17 minutos, pilar del disco y uno de
los grandes temas de su tiempo, hard blues progresivo con buenos
cambios de ritmo y geniales improvisaciones -en la mitad del
tema hay un largo pasaje muy relajado, de gran belleza-.
|