Liquid Sound Company

Rockadelic 1996 / Nasoni 2004


Aunque originalmente editado en 1996 por Rockadelic Records, lo cierto es que ha sido Nasoni Records (Alemania) la que ha hecho posible acercarse a esta joya por parte de un público amplio, ya que la edición original se agotó pronto. Liquid Sound Company es una banda nacida en Texas, y liderada por el gran John Perez (antiguo miembro de Solitude Aeturnus y presidente de Brainticket Records en Texas). La banda está compuesta por el propio John Perez a las guitarras (aunque también es el encargado de algunas percusiones o el mellotron), Jason Spradlin a la batería y Ferry Pritchard al bajo y percusiones, si bien es cierto que el trío cuenta con ayudas para algunos temas, como Chris Curylo a la guitarra, bajo (#6) y voz (#4), la voz de Robert Lowe (ex Solitude Aeturnus, #2) o el sitar de Jim Edgerton (#1).

Un debut, sin duda, sobresaliente, tanto por la frescura que derrocha como por la calidad de las composiciones, que lo sitúan como uno de los discos más destacados de la psicodelia de los noventa, pues parece figurar en un punto intermedio entre el sonido ácido de la Costa Oeste (Quicksilver Messenger Service o Spirit, aunque también Kak), la psicodelia underground de finales de los sesenta y el space rock (influidos por los Hawkwind menos locos). Incluso desde la portada ya se pueden intuir por donde van a ir los tiros, una portada maravillosa (obra de Paul Demus) llena de simbolismos. Viajes lisérgicos, letras vinculadas a las temáticas del space rock, compleja instrumentación… cumple con creces las expectativas de todo aficionado a la psicodelia

El viaje de ‘exploración de la psicodelia’ (como reza el título del álbum) se inicia con la hipnótica ‘A Splash Of Colour’, una canción psicodélica ejemplar con una guitarra ácida que ocupa un papel secundario y con unas voces que benefician el hipnotismo de la atmósfera. ‘Mesmerizing Eye’ es uno de los temas más interesantes del disco, tanto por sus escalas (influidas por los sonidos de Oriente Medio) como por constituir un enorme viaje lisérgico que alcanza su clímax en su tercio final, puro sonido Hawkwind, con un trabajo sensacional de Perez a la guitarra. ‘Ride The Coaster Pyramid’, el siguiente tema es quizás el corte menos sobresaliente del disco, aunque el desarrollo instrumental final es interesante, ‘Let The Incense Drift’ se me antoja mucho mejor, pues desarrolla en sus casi siete minutos un ritmo hipnótico que, de nuevo, recoge influencias claramente orientales que parecen llevar a la mente a lugares desconocidos… sin embargo, ‘Golden Gate ‘67’, como su título indica, es puro rock ácido californiano que podría haber sido grabada, sin problemas, por los mismísimos Kak. Pero la alegría del San Francisco hippie dura poco, pues le sigue la poderosa ‘Swallow’, el tema quizás más potente del disco, con guitarras y voces distorsionadas, y con sonidos y efectos que parecen no querer que la voz se escuche con claridad, dando lugar a un tema interesante por su experimentación. Y para cerrar el álbum, la Compañía vuelve a la carga con un hipnótico tema, ‘Sadhana Siddhi’, una muestra de rock espacial que recuerda tanto a los Hawkwind como a los primeros Pink Floyd sin Barrett.

Un álbum realmente sorprendente por el año en fue concebido, y que hoy es alabado por la crítica como uno de los discos psicodélicos más importantes de los noventa. Un clásico contemporáneo.


Reseña de Jano

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