Leafhound

Decca records (1971)


Sin duda estamos ante uno de los discos más grandes de los 70. Una obra que mezcla perfectamente el hard rock más duro de la época con el blues británico de finales de los 60. Así pues, la banda formada por los hermanos ex Black Cat Bones Derek y Stuart Brooks, la guitarra solita de Mick Halls, el batería Keith George Young y el cantante Peter French, lo mismo te pueden sonar a los Led Zeppelin más duros que a los Savoy Brown de Stan Webb, que los Bluesbreakers de Mayall o a los Killing Floor de Mick Clarke. Su música abarca todo un abanico de posibilidades que se mezclan de manera perfecta en este “Growers of Mushroom”, un disco que aguanta en el tiempo perfectamente y que huele a clásico desde la primera canción hasta la última. “Freelance Fiend” abría el disco con un riff poderosísimo, una guitarra afilada como pocas y un Peter French espléndido en el arte de cantar. Un tema puro heavy blues que servía de antesala para “Sad Road To The Sea” y un “Drowned My Life In Fear” buenísimo, con una gran linea de bajo y donde Peter French demuestra que para cantar y transmitir fuerza no hace falta pegar gritos y que por eso se encuentra entre los más grandes, al lado de Paul Rogers y Ronnie Van Zant, por ejemplo. A todo esto le sigue “Work My Body”, el tema más largo del disco, de poco más de 8 minutos de duración y que engancha cosa mala hasta el final. Suena perfectamente trabajada, compacta como una roca y con una base rítmica que aguanta la canción desde que empieza hasta que acaba.

Uno de los puntos álgidos del disco y que da paso a “Stray” otro gran tema con una gran guitarra y un riff de bajo típicamente blues. La voz de French vuelve a estar por encima de unas guitarras magníficas en “With A Minute To Go” y después de “Growers Of Mushroom”, un tema con tintes psicodélicos típicos de los sesenta, nos atacan con otro heavy blues títulado “Stagnant Pool” en lo que viene siendo otro de los puntos álgidos del disco. Un pedazo de tema que te obliga a menear la cabeza de arriba a bajo y los pies al compás de lo que marca la música. Todo el grupo está espléndido en su trabajo, algo de lo que ya nos habíamos dado cuenta a estas alturas del disco, pero que nunca viene mal recordar. Escuchando joyas como estas se entiende porqué Tim Bogert y Carmin Appice se fijaron en Peter French para suplir la baja de Rusty Day en Cactus, porqué Mick Halls había tocado con la Burning Sunflower Blues Band en el grupo de uno de los baterías de John Mayall o porqué los hermanos Brooks dieron forma a los Black Cat Bones. Para cerrar el disco “Sawdust Ceasar” es otra bomba de relojería que lo mismo se puede encuadrar en el saco del blues, del heavy o del hard rock. Completísima en todos los sentidos.

Por suerte para nosotros la reedición del disco viene con un par de temas extras entre los que encontramos “Hip Shaker”, un rock and roll muy en la onda de Cactus, algo que siempre es bueno. Y no es esta la única noticia buena ya que, parece ser, el bueno de Peter French ha reclutado a algunos músicos con la intención de grabar material nuevo con lo que la opción de escuchar estos y otro temas nuevos en directo puede ser un sueño hecho realidad.


Reseña de Pidro

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