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Jefferson Starship/Paul Kantner |
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“Blows against the empire”(1970) |
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De este primer disco de los Starship cabe decir que es un verdadero tour de force, altamente complejo y de infinidad de matices que solo se aprecian tras numerosas escuchas, así como una muestra de esa espontaneidad hippy que los Jefferson pretendían encarnar. A través de los 70 llegarían otros nuevos discos, pero será con este “Blows against the empire” donde lleguen a la cima. El disco cuenta con muchas colaboraciones amigas, entre ellas la de Jerry Garcia de los Grateful Dead que aporta su inconfundible estilo de guitarra. Se trata de una obra conceptual que narra, canción tras canción, la historia de un peculiar viaje espacial, que si bien peca de cierta inocencia tipicamente hippy quizás por ello tenga más encanto aun. Por lo demás se nota, vistos los resultados, la gran compenetración entre los músicos, quizás gracias a la magia de un momento único, todavía no demasiado lejano del verano del amor. Durante todo el disco reina un ambiente de jam e improvisación que lo hace irresistible. No estamos ante un disco excesivamente rockero, salvo por el primer tema ,”Mau mau (Amerikon)”, que es una pieza muy potente que sube más y más a medida que transcurre. Pero la mayor parte del disco se basa en guitarras acústicas, piano, percusiones suaves y sutiles punteos de guitarra eléctrica o algunos efectos de estudio entre canción y canción, más las increibles voces conjuntas de Kantner y Slick, siempre apoyados por los coros de algunos buenos amigos, como David Freiberg o Graham Nash. Como decíamos es un trabajo conceptual, pues además de la temática todos los cortes están practicamente fundidos mediante efectos de sonidos que pretenden simular el ruido de motores y cosas por el estilo, efectos que por su ingenuidad llegan a resultar atractivos. El resultado es un disco que parece una sola y larga canción ,que merece ser escuchado de un tirón para ser disfrutado de veras, y que, con absoluta seguridad, es una obra maestra de la psicodelia, de una originalidad desbordante y de una gran delicadeza gracias al buen hacer de unos músicos inspirados. A destacar los siete temas finales, que son los más claramente unidos por un mismo hilo. Desde “A child is coming” hasta el desenlace con “Starship” asistimos a una muestra de una alta sensibilidad. Increible la combinación de piano y guitarra acústica, de una gran belleza, que a veces es atravesada por los inspirados punteos de Kaukonen o la gran capacidad de improvisación de Jerry García. No lo dudes, un disco imprescindible. |
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Reseña de Wilfred |
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