HUMAN EXPRESSION
“Love At Psychedelic Velocity”
Accent (1967)
Collectables (1994)
Human
Expression nació en Los Angeles en 1966, ciudad en la que
alcanzaron una buena reputación en los circuitos de
garage-punk, sobre todo por sus conciertos, que mezclaban una gran
calidad musical con esa actitud gamberra y desafiante que empezaba a
surgir en algunas bandas de la costa oeste como Standells, Chocolate
Watchband o The Seeds.
Grabaron un buenísimo disco para los amantes del punk a los que les gustan unas gotitas de acidez aquí y allá... La increíble voz aguda de Jim Quarles, que podía variar de los momentos más salvajes en los que te lo imaginas comiéndose el escenario (como en Readin´ Your Will o Love At Psychedelic Velocity), a preciosas baladas en las que demuestra sus registros melódicos y sobre todo su originalidad a la hora de cantar (como en Sweet Child Of Nothingness o Following Me), va acompañada de delicadas pero contundentes guitarras, que en muchos momentos alcanzan el paradigma de ese sonido tan evocador y entrañable a la vez que parece salido de una cueva que sólo en los sesenta se consiguió de una forma tan característica.
El disco tiene momentos muy ácidos, como en Love At Psychedelic Velocity, en la que la canción detiene su frenética carrera para sorprender con un ritmo más lento lleno de psicodelia, en el que Jim Quarles lanza unos gritos cortos que seguro todo oyente intentará imitar... y sobre todo en la mil veces recogida en recopilaciones Optical Sound, con claras referencias a los efectos del ácido, en la que las guitarras y el bajo hipnotizan a lo largo de todo el tema.
Precisamente el bajo es lo más destacado en la maravillosa Calm Me Down, que, junto a los originales coros que acompañan a Quarles, hacen de esta canción una de las más suaves pero a la vez más efectivas del disco.
En Everynight, el ritmo del bajo es similar, pero la batería convierte este tema en un auténtica demostración de punk de la época, a la vez que la guitarra, que a pesar de no destacar se mete en la cabeza del oyente para no abandonarla nunca más... Pero indudablemente, el auténtico trallazo punk es Readin´ Your Will, sobre todo por el trabajo de la batería y de la voz, absolutamente gamberra y dueña de la situación.
Para acabar con las canciones más destacadas hay que resaltar las que cierran el disco, Following Me, una de esas baladas que si la oyes en un momento de bajón o de nostalgia puede destruirte por completo, y You Need Lovin' Too, adelantada a su tiempo.
Como curiosidad, el declive del grupo comenzó tras rechazar interpretar una canción que escribió Mars Bonfire llamada Born To Be Wild, que tantísimo dinero reportó a quien finalmente sí lo hizo, Steppenwolf. Jim Quarles decidió que la letra tenía una cierta comercialidad fácil que no iba con el espíritu del grupo.
Puntuación: 8
Músicos:
Jim Quarles: Voz
Jim Foster: Guitarra rítmica
Martin Eshleman: Guitarra solista.
Tom Hamilton: Bajo
Armand Poulin: Batería.
Reseña de Peludo