Granicus (1973)


Granicus es otra de esas bandas que pese a tener calidad de sobras para hacer algo grande en el mundo de la música quedó a la sombra de otras tantas y acabó disolviéndose como la espuma. Su música no se centraba únicamente en el blues que reinaba por aquel entonces, que lo hay, sino que basaban su música en el rock and roll más auténtico, dejándose la piel y el alma en cada canción. El resultado no podía ser otro que un gran disco, visceral y emotivo a partes iguales, y con unos temas realmente buenos. El quinteto estaba formado por Joe Battaglia a los parches y Dale Bedford en el bajo en lo que era una base rítmica cargada de influencias blues, acompañados por la guitarra rítmica Al Pinelly, la solista de Wayne Anderson, enérgica como pocas y con algunos toques jazzies y Woody Leffel dejándose la garganta en cada canción.

El tema que abría el disco (“You’re in America”) era un tremendo ejercicio de hard rock poderoso. Un tema que recogía bastante bien la esencia del grupo y que demostraba que Woody Leffel era un gran seguidor de Robert Plant. Un gran tema, mezcla de MC5 y Led Zeppelin y que daba paso a “Bad Talk”, el tema más corto del disco y quizá por eso mismo uno de los más intensos. A una buena melodía y un gran trabajo de la guitarra solista durante todo el tema, se le une un acelerado solo y, de nuevo, Leffel lo borda en su trabajo. “Twilight” es un tema acústico e instrumental que sirve de perfecta introducción para “Prayer”, un verdadero temón de 11 minutos que empieza pausado y que acaba totalmente desbocado. La canción desprende un sentimiento fuera de lo normal y esos pequeños subidones del principio ponen los pelos de punta hasta al más pintao, y cuando ya estás rendido a sus pies empieza lo serio. “Cleveland Ohio”, una muestra de auténtico hard rock , junto a “Nightmare”, que es otro de los temas estrellas del disco. 8 minutos de auténtico feeling y cambios de ritmo. “When You Moving” recuerda un poco a grupos como Josefus o Leaf Hound con ese riff tan duro y con una base bastante bluesy. Finalmente “Paradise” cierra el disco a lo grande. Seguramente junto a “Prayer” mi tema favorito. Hard rock poderoso, de esos que los carga el diablo, con cambios de ritmo y un excelente trabajo de todo el grupo, remarcando el de Leffel (de nuevo, y van….) y la guitarra desatada de Wayne Anderson. Una joya de disco que, para un servidor, está a la altura de los más grandes.

Reseña de Pidro

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