Fort mudge memorial dump

Mercury records 1970 - Reedicion Head records ( 2000)


Único disco de este grupo perteneciente a ese invento de las discográficas llamado “bosstown sound”, término referente a los numerosos grupos que a finales de los 60 fueron lanzados desde el área de Boston en respuesta al rock procedente de California, tales como Ultimate spinach, Beacon street union, Orpheus, Tangerine Zoo, etc. Como es de esperar, los Fort mudge memorial dump, prototípicos de este tipo de sonido, adolecen de ciertos clichés propios del bosstown, y entre ellos la manía de pretender de imitar a los inimitables Jefferson Airplane.

Sin embargo, intentando parecerse a los Jefferson (algo que en mi opinión no llegan a conseguir) si que logran un sonido bastante original, ciertamente cercano al rock de la costa-oeste pero con marcadas variaciones que hizo de éste, su primer y único Lp, una muestra realmente destacable e interesante de ese experimento comercial -y normalmente fallido- que fue el bosstown. En verdad su sonido llega a ser a veces muy duro, constituyéndose en ocasiones en una hard psycho muy contundente y lisérgica. En todo caso no es un disco demasiado comercial o de escucha facilona. Variado y repartido a partes iguales entre canciones a un medio tiempo de un lirismo muy conseguido, también algo de blues y temas rockeros más rápidos o bien lentos pero muy fuertes, de tal manera que se evidencia la amplia calidad y versatilidad de los músicos, todo bajo una más que efectiva producción.

En una primera escucha puede chocar la voz grave de Richard Clarici, en ocasiones muy parecida a la de Elvis (!!), sobretodo en el tema “Seventh is death”, pero despues resulta un efectivo contrapunto a las canciones donde canta Caroline Stratton. Por otro lado, resulta excelente el trabajo de Dean Keady a la guitarra solista, que nos ofrece buenísmos y conseguidos solos plenos de fuzz, muy bien apoyado por la rítmica de Clarici. También muy destacable el bajo de Dave Amoral y la batería de Jim Deptula a lo largo de todo el disco. En el tema “Crystal forms”, se marcan ambos y con sobrada destreza los consabidos solos de rigor propios de la época.

Aparte de los nombrados, destacar sobretodo el tema “The singer”, cierre del disco y el más largo, de corte tortuoso -y ciertamente melodramático gracias a la peculiar voz de Clarici- y pleno de guitarras distorsionadas y punzantes.

Junto a los Listening , los Beacon street union, y los primeros Ultimate Spinach, estos F.M.M.D. pueden ser considerados de lo más interesante del sonido procedente de Boston por esas fechas.


Reseña de Wilfred

Volver página principal