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Dark “Round the edges” |
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Autoedicion 1972- Reediciones Akarma y Kissign spell |
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La banda la formaba un debutante power trio: Steve Giles a las guitarras y voces, Colin Bush al bajo y voces y Clive Thorneycroft a la batería. En esta sesión también participaron otros músicos, como Ron Johnson al bajo y Martin Weaver a la guitarra (estos dos músicos colaboran en las canciones extras de la edición en CD de 1992). La sección rítmica es sublime, especialmente el gran trabajo de Bush al bajo (hace el trabajo del bajo y la guitarra rítmica él solo), pero es Giles el líder indiscutible del grupo. Su guitarra suena literalmente perfecta, nada falta ni sobra a su trabajo, no abusa de los solos y su trabajo puede constituir una clase magistral de guitarra psicodélica (fuzz, wah-wah…). Producido por Steve Giles y grabado en 1972 el disco fue editado con pocos medios: dicen que sólo salieron a la venta 50 a lo largo de 1972, y que de esos 50 sólo 10 tenían la portada original en color, el resto fue editada en blanco y negro. Hoy este disco es un auténtico tesoro para los coleccionistas. En 1992 fue editado en CD (con cuatros temas extra) por Kissing Spell, una discográfica especialmente volcada por la psicodelia de los sesenta y los setenta. La historia de la banda se remonta a 1968, cuando Giles decide formar una banda de rock con compañeros de escuela en Northampton. Como todos los grupos ensayan en un garaje, hasta que empiezan a hacer pequeños bolos por bares y universidades de la zona, tocando temas propios. En 1971 son vistos en directo por un cazatalentos que se queda fascinado por los ambientes que genera la banda, progresivos pero muy melódicos con una excelente y salvaje fuzz guitar. Es una pena que no se conserve ninguna grabación de Dark en directo. Ya habíamos comentado que se editaron muy pocas copias (el arte gráfico corrió a cargo de Giles, que era un apasionado de la fotografía) y hoy un disco original de la época puede alcanzar las 1.500 libras (es fácil que sea el disco de coleccionista más caro de Inglaterra), cuando en su momento se puso a la venta por 3. El disco es, realmente, un placer. Es uno de los discos más bellos y vibrantes jamás grabados, lo que no quiere decir que sea un álbum accesible. Muy al contrario, es un disco complejo por la riqueza de matices que guarda en su interior, esas armonías vocales delicadas que, en ocasiones, pueden recordar a bandas más modernas (se me viene a la cabeza Radiohead, por ejemplo), esa guitarra afilada y punzante, que parece herir a la melodía propiamente dicha, o esa base rítmica que parece un muro de contención. A destacar los temas: ‘Live For Today’, un tema adictivo donde los haya, que dura algo más de ocho minutos. La pieza empieza como un medio tiempo de pegadiza melodía (impresionantes arreglos de guitarra), para irse convirtiendo en una potente jam session. La sección ritmica se fortalece, y la guitarra se convierte en un afilado instrumento con el que Giles (siempre bien acompañado por Weaver) realiza uno de los solos más apasionantes jamás grabados. Una pieza tremenda, llena de oscuridad pero rebosante de fuerza. Tremendo último minuto y medio, donde se alcanzan momentos de hard rock impresionantes, con unos duelos de guitarra de los que quitan el hipo. ‘Zero Time’, el tema más hard rock progresivo del álbum. Se trata de un potentísimo vehículo progresivo sobre el que la banda expande toda su potencia. La sección rítmica lleva el peso de la instrumentación bajo los riffs asesinos y los arreglos de Weaver, y la categoría de Giles. Después un solo de guitarra prodigioso, de esos que se deja todo para poder escucharlo mejor. Al final, vuelta al tema principal aunque más calmado, con unos buenos coros, y fin. Genial. ‘R.C. 8’, es uno de los más claros ejemplos de hard rock progresivo del disco, tanto que incluso recuerdan a los más salvajes King Crimson (de la primera etapa). Una joya donde todos los instrumentos suenan conjuntados a la perfección, especialmente Thorneycroft y Bush. El tema se acelera hacia la mitad, y Giles ofrece un portentoso solo de guitarra, solo que cortado por el sonido de una cisterna. Después excelente riff a dos guitarras y vuelta al tema principal y fin. ‘The Cat’, es un tema vibrante, uno de los más pegadizos del disco, con un estribillo bastante comercial. Los solos de guitarra son antológicos (de Giles secundado por un Weaver en estado de gracia)… el tema cambia el ritmo hacia la mitad y se convierte en un melódico ejercicio progresivo con excelente trabajo de guitarras, aunque pronto se vuelve a la rabia y la potencia del tema principal. Una obra de arte. En resumen, un disco oscuro (al fin y al cabo la banda se llama Dark) pero que crece con cada escucha, llegando a convertirse en un disco realmente adictivo, y con el tiempo, seguramente, en uno de los favoritos de tu discoteca. Todo un placer para los sentidos. Una obra maestra absoluta. |
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Reseña de Jano |
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