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The bevis frond “Bevis through the looking glass” |
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Edición privada (1988) Rubric (2005) |
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De factura ultra-underground, el propio saloman graba, produce y toca todos los instrumentos tal y como solía hacer por esa época. Hay que admitirlo, es evidente que la voz desafina, el sonido general es francamente sucio, la batería suena un tanto embotada -¡oculta demasiado el sonido del bajo!-, el órgano chirría en exceso y la guitarra es en ocasiones un maremagnum sónico descomunal, pero...¡me encanta tal cual es! No cambiaría ni un segundo de este disco. Como hemos dicho, Saloman toca todos los instrumentos y también canta, pero siempre en función de aquello en que es un maestro absoluto: la guitarra eléctrica. No es un músico virtuoso o excesivamente técnico, pero, entendámonos, para aquello que nos interesa es un genio. Aquí la finura es lo de menos, lo importante es comprobar como explora la distorsión eléctrica de su guitarra a tavés de solos interminables o la yuxtaposición de 2, 3, 4 o más guitarras en un mismo instante. Combinando un blues estratosférico, tal y como un Hendrix que estuviera en pleno subidón cósmico, con algunas melodías vocales propias del Syd Barret más alucinado y cierto toque francamante macarra y hasta punk, este disco supone una experiencia sónica inolvidable. Abundan los efectos de producción propios de una era pre-digital, tales como cintas reproduccidas al revés o a una velocidad alterada, ecos, etc, que dan aun más encanto todavía al conjunto. En suma, una obra irrepetible que marca, en mi opinión, la cumbre de Bevis Frond. Muchos son los temas que se podrían destacar. Empezando por “1970 Home Improvements”, tema que desarrolla de forma muy libre el riff del tema de los Stooges “1970”, hasta llevarlo a sus extremos. Tras una explosión caótica de sonido rompe la guitarra con toda su fuerza en un comienzo puramente Bevis para recorrer desde ese momento casi de 14 minutos de descarnado y lisérgico blues. Ahí están: “Mudman”, una pieza por la que tengo debilidad. Contiene unos deliciosos cambios con acústica, alternándose despues con un fenomenal solo. “I Can't Get into Your Scene”, otro tema melódico y rápido de los que dan y quitan el hipo. “Soot”, un pequeño instrumental basado en un órgano distorsionado y chulesco, con un ritmo muy contagioso y hasta bailable. ¡Me encanta! Como curiosidad un tema grabado por Saloman en 1967 con tan solo 14 años, “Aleister Jones”, tema muy a lo Barret, cantando y tocando una acústica. Pero la canción que se lleva la palma es la épica “The Shrine”, de casi veinte minutos. Espeluznante desde su comienzo, con una linea de bajo que promete un desarrollo in crescendo que no tarda en llegar. Saloman logra emocionar tan solo con la voz, envuelta en un eco que la hace lejana y melancólica. El tema va recorriendo su camino, los instrumentos van adquiriendo presencia hasta llegar a una orgía lisérgica sin igual. En el centro, un pasaje más tranquilo con improvisaciones de un ambiente cósmico de guitarra y órgano, despues vuelve la tormenta. En suma, imprescindible disco para entender el resurgir de la psicodelia en lso 80 y 90. Obra maestra de la hard psych y el desmadre lisérgico. |
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Reseña de Wilfred |
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