Armaggedon

Kuckuck 1970 / kuckuck 1991


El rock alemán, más allá de lo que se vino a llamar kraut-rock y que solía definir un rock muy experimental e incluso vinculado al tecno primitivo, también produjo discos de hard rock puro y duro, rock de guitarras que pretendía emular lo que llegaba del mercado anglosajón y que a veces lo superaba.

Entre los grupos que se decantaban por fabricar un rock crudo y guitarrero, sin tantas complejidades pero de gran energía, estaban los Armaggedon. Ellos solo editaron este disco en 1970, algo que se hace incomprensible viendo la altísima calidad del resultado. Pero así es como fué y como ocurrió también a tantos y tantos grupos buenos de los 70 que solo editaron un trabajo ya sea por falta de ventas o por otros vaivenes de la vida.

Armaggedon estaba formado por Frank Diez a la guitarra solista y a la voz, éste tocaría despues en muchas otras bandas alemanas de rock en los 70; Manfred Galatik al piano eléctrico, bajo y voces; Michel Nümberg al bajo y guitarra rítmica y Jürgen Lorenzen a la percusión. Éste es un disco muy esquivo, ya que cruza en ocasiones la linea entre el hard rock, el hard blues y la hard psicodelia. Todos los músicos son muy buenos pero Frank Diez demuestra una simbiosis con su instrumento que es asombrosa y un gusto más que de agradecer por llegar a los extremos de distorsión. La influencia anglosajona es más que evidente, sobretodo la de Hendrix o el Jeff Beck más ácido.

Abre el disco un tema fabuloso como “Round”, algo inolvidable. Lo primero que llama la atención es (además de la guitarra por supuesto) es la utilización del piano eléctrico en la base rítmica junto al bajo, algo que da al tema mucha profundidad. La guitarra abre de una forma absolutamente salvaje y la voz de Diez suena extrañamente moderna, con una melodía de voz muy original para la época. Buenos cambios de ritmo y mucha energía para iniciar este artefacto sonoro de alto voltaje. “Open” segundo corte y una absoluta obra maestra. Es un tema lento que va deslizándose entre la forma de cantar de Diez, un sutil piano eléctrico, una percusión perfecta y una guitarra maravillosa que crea atmósferas cercanas a la psicodelia. Un ejemplo de como se puede sonar enérgico sin dejar de ser sutil. “Oh man” , otra maravilla, es un blues tremendo sembrado de solos colosales y que deja ver una impresionante conjunción entre las dos guitarras. El ritmo es absolutamente contagioso. “Rice Pudding” es una de las dos versiones del disco, en esta ocasiones del “Beck-Ola” de Jeff Beck, que es recreada de una forma salvaje y sin demasiados miramientos. Gran uso del piano eléctrico y unos solos que vuelven a ser antológicos. “People Talking”, otro tema irresistible con nuevamente una base de blues que se transforma en un riff puramente setentero. Una gran demostración de hard blues que les acerca por momentos a cosas como Taste. “Better you, better than me”, es la última canción, otra versión, esta vez de los Spooky Tooth. Otro blues mutante que se hace de pronto hard rock, con un solo final que es el remate para esta obra maestra.

En total, poco más de media hora de música imprescindible para los amantes del mejor hard rock ácido y extremadamente guitarrero. Un disco de esos que se te meten en la cabeza y ya no salen.

Reseña de Wilfred

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