Primer Festival de Psicodelia de El Castell de Guadalest

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Desde que en Mentes de Ácido nos enteramos de que se iba organizar este festival decidimos apoyarlo todo lo posible dentro de nuestras posibilidades, pero una vez hemos asistido al concierto solo podemos decir que ha sobrepasado todas nuestras expectativas. Aunque estaba anunciado como un festival de psicodelia cubrió en realidad varios estilos derivados del rock: hard, blues, progresivo, space ...todo un placer para los amantes del rock directamente inspirado en lo que se hizo en las décadas de los 60 y 70. Así pues, quede expresada aquí, antes que nada, nuestra más sincera enhorabuena a los organizadores por haber llevado a la realidad un festival de estas características, y más aun contando con que se ha hecho sin interés económico de ninguna clase, con total respeto a las bandas y con un grato cuidado de los mínimos detalles (servicios, barra, diversos espectáculos paralelos a lo musical, etc). Cuando uno vive un día como el que pudimos disfrutar el 30 de agosto en el Castell de Guadalest queda la sensación de haber recibido un gran regalo.

En comparación con otros festivales más veteranos y con muchos más apoyos de todo tipo, poco se le puede criticar a la organización de éste, quizás solo el hecho de haberlo promocionado poco, y aun así la asistencia fue bastante respetable teniendo en cuenta esa circunstancia. No obstante, es seguro que han tomado buena nota y eso no ocurrirá en futuras ediciones, porque, para alegría de todos los buenos aficionados de la psicodelia, el progresivo y el hard rock de sabor añejo, es seguro que va a haber otra edición el año que viene y por lo que nos cuentan los organizadores va a tener un cartel de infarto...

Pero hablemos del festival de este año. Cuando llegamos a Guadalest aun era de día y el público aun estaba un poco remolón, aunque poco a poco comenzó a llegar. El escenario estaba montado junto a un balcón natural formado por la ladera de una montaña y las vistas eran impresionantes, las nubes rozaban los picos de los montes cercanos y el castillo de Guadalest se rodeaba de misterio a medida que la tarde se acercaba al anochecer. En ese contexto comenzaron a tocar unos Soulbreaker Company con la siempre difícil tarea de abrir un festival y las consiguientes complicaciones: un ambiente aun algo frío por parte del público y los previsibles fallos del sonido sin ajustar del todo. Pero aun así nos ofrecieron un concierto que calentó rápidamente la atmósfera y que fue subiendo de nivel a medida que transcurría. En la linea que ya nos tienen acostumbrados se marcaron un asalto de buen hard rock setentero, sin bien se notaban algunos cambios desde la última ocasión en que les vi; por ejemplo, era la primera vez que los veía acompañados del saxofonista que ahora colabora con ellos (especialmente para los temas de su nuevo disco, aunque también en otros) y el resultado me pareció muy positivo, este instrumento aporta más matices a su sonido, aunque siempre sin perder esa fuerza que los caracteriza. También se les noto aun más agresivos y guitarreros... ¡lo cual me parece muy bien!

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Tras este inicio de lujo subieron al escenario los RIP KC. Ya estaba bastante más oscuro y fueron los primeros en beneficiarse de la increíbles proyecciones que la organización tenía guardadas en la manga. Se trataba de la combinación de los tradicionales juegos de luces psicodélicos y el uso del ordenador, aunque durante el concierto de los madrileños hubo los inevitables ajustes antes de llegar al cien por cien de las posibilidades del invento. En conjunto fue un elemento muy importante en el festival y aportó un interesante aspecto estético a una música ya muy colorista de por si. Respecto a los RIP KC, debo decir que les he visto mejores conciertos, quizás porqué esa noche les note excesivamente distantes respecto al público, o quizás sea un grupo que aprovecha y se adapta mejor a los espacios más recogidos, no lo se, pero su concierto no llegó a atraparme del todo, o al menos no tanto como estoy acostumbrado cuando se trata de ellos. De todas maneras no fue para nada un mal concierto y tuvo momentos muy buenos y sugestivos. Eso si, esperaba muestras de por donde van a tirar después de su último y arriesgado disco, pues tengo mucha curiosidad, pero me quedé con las ganas.

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Cuando ya era noche cerrada se hizo aun más oscura por el hecho de que hubo un apagón en toda la comarca. El castillo, que había estado iluminado hasta ese momento por potentes focos, desapareció repentinamente, como todo lo demás que nos rodeaba. Pero afortunadamente el festi contaba con su propio generador eléctrico y la música pudo seguir según lo previsto. En mitad de una oscuridad de kilómetros a la redonda solo brillaba el escenario. Los siguientes en subir fueron los Electric Riders, los cuales, hay que decirlo, fueron lo mejor del festival para quien esto escribe. Su concierto fue técnicamente impecable, pero nada de eso importaría si detrás de la técnica no hubiera el sentimiento que demuestran y saben transmitir al público mediante una música tan lírica como cañera. El guitarrista tocó como un auténtico salvaje y el resto de la banda se mostró totalmente compactado y el resultado fue demoledor. Además, los técnicos lograron nivelar a la perfección la voz de Dowie respecto a los instrumentos y aquello sonó de maravilla, puro hard rock ácido con buenas melodías a partes iguales. Por otro lado la organización tenía otra sorpresa preparada y con el grupo salieron unos bailarines que en principio dejaron pasmados al propio grupo. La verdad es que no pegaba mucho, pero resultó interesante en algunos momentos y muy gracioso en otros.

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Electric Riders dejaron el listón bastante alto y la actuación de Maquina! fue, en cierto modo, un planchazo. Salvo por esos momentos en que se acercaban a los temas clásicos de su mítico disco no me convencieron demasiado. Entre otras cuestiones está la participación de una vocalista que considero rompe totalmente con el espíritu de la banda que todos identificamos como Maquina!. Y aquí hay un verdadero dilema: cuando uno va a ver un grupo veterano que se ha reunido (con importantes bajas, como es este caso) espera un ejercicio de “nostalgia” y una recreación, evidentemente en la medida de lo posible, del sonido que los hizo importantes, al fin y al cabo ese sonido de antaño es la causa de que se les llame a festivales de este tipo. No es que dieran un mal concierto en si mismo, pero siento decirlo, ese no era el grupo que esperábamos y la consecuencia fue una decepción, al menos para el que esto escribe.

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Tras Maquina! Llegaron los Siena Root, grupo sueco que hizo un concierto espléndido. Aunque el nuevo cantante me tiró para atrás en un principio por su voz y su puesta en escena decidí relajarme y disfruté mucho con el concierto. El hecho es que es una banda como la copa de un pino, una auténtica muestra del buen hacer del rock nórdico en su encarnación más elegante y controlada. Siena Root tiende hacia dos polos, por una parte hacia el blues rock de carácter muy clásico (Savoy Brown, Fleetwood Mac, etc) y por otra al hard progresivo muy melódico y refinado que es tan tradicional en los paises del norte de Europa, y fue esta segunda vertiente la que más me cautivó, especialmente cuando el guitarra principal cogió el órgano y nos ofrecieron un recital de atmósferas barrocas donde las melodías iban desarrollándose poco a poco y sin prisas. En fin, un gustazo de concierto sin duda.

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Después les llegó el turno a los Radio Moscow, trio yanqui de músicos muy jóvenes, pero que al parecer han absorbido pefectamente el tipo de música que hacen, un hard blues que quita el sentido. Los tres sonaron realmente bien, pero hay que destacar especialmente la labor de su guitarrista, quien nos ofreció durante todo el concierto una implacable demostración de lo que se puede hacer con una guitarra, un ampli y un par de pedales. Desde luego sonaron más agresivos que en su único disco editado hasta el momento y pese a la hora que era y el cansancio que arrastraba de todo un día de viaje y varias horas de concierto puedo decir que me emocioné de veras con este trallazo guitarrero directo al cerebro que es Radio Moscow. Si depuran su estilo y se arriesgan a desarrollar más los temas estaremos antes uno de los mejores grupos de la actualidad.

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Los últimos en tocar fueron los alicantinos Beiruth y pese a mis ganas de verlos me pudo más el cansancio. Y me temo que no fui el único, pues gran parte del público que había aguantado hasta el momento (eran más de las 4 de la madrugada) elegió también ese momento para retirarse. Así pues, los Beiruth tocaron ante un escaso público y por si no fuera poco tuvieron al parecer problemas de sonido. Respecto a su concierto, según un amigo fue algo deslumbrante, y cito textualmente: “ ... pese a los problemas tecnicos que tuvieron (proyecciones propias, loops) sonaron muy potentes, los sintes esos molaban y cuando metian guitarra, bajo y bateria aquello era una pasada, SPACE ROCK!!!!, me acorde de Hawkwind, de Live at Pompei....”. En fin, una pena no haberlos visto, espero poder solucionarlo pronto.

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En suma, un espléndido día de rock el que vivimos en ese lugar realmente mágico que es Guadalest. Felicidades una vez más a los organizadores y que tengan todo el ánimo del mundo para la siguiente edición, que seguro que va a ser aun mejor... ¡no os lo perdais!


Reseña de Antonio Ramírez

Fotografías de UB Producciones Culturales

Septiembre de 2008

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