Jethro Tull 1968-1978.

Diez años del Juglar eléctrico


En la historia del rock sobresalen con brillo propio, por su calidad y su originalidad, los Jethro Tull, uno de los mejores grupos de rock de todos los tiempos. Sin embargo esta formación está bastante olvidada en el panorama actual. A pesar de lo que pudiera parecer su influencia musical no se ha extendido tanto como la de otras bandas de su época, tampoco su reconocimiento entre la crítica. A no ser por los fanáticos repartidos por todo el mundo, muchas veces organizados en clubs de fans, Jethro Tull sería un grupo casi tan desconocido para las nuevas generaciones de aficionados al rock como lo es para el público en general. Quizás sea debido a que el recorrido musical de Ian Anderson, lider indiscutible del grupo, ha sido bastante ecléctico y dificil de definir, ya que sus composiciones han bebido de muchos estilos diferentes que se situan fuera del marco del rock. Seguramente por ello Jethro Tull no ha encontrado suficiente público entre las más recientes generaciones, las cuales se han demarcado por recuperar el legado de grupos como GrandFunk Railroad, Blue Oyster Cult o Black Sabbath, mucho más reconociblemente rockeros. No obstante es un hecho que Jethro Tull también practicaron, sobretodo en sus primeros discos, un rock muy fuerte, plenamente integrado en el hard rock característicamente progresivo de los años 60/70.

Pero sea cual sea el reconocimiento actual de Jethro Tull, se hace innegable la calidad y especial personalidad de un grupo que supo producir una cantidad muy importante de discos sin caer tan rapidamente en la decadencia creativa que asoló el rock bien entrada ya la década de los 70. A diferencia de otros grupos de éxito, Jethro Tull sobrevivió durante bastantes años al proceso (propiciado sobretodo por la propia industria discográfica) que a partir de mediados de los 70 dejó a un lado a una increible cantidad de bandas reconocidas (no hablemos ya de las se movían en el underground) y que pocos años atrás habían estado haciendo verdaderas maravillas en el campo del rock. En pocos años cambió la mentalidad de un público cada vez menos interesado por la libertad creativa propia del rock progresivo y la psicodelia, ya sea debido a la presión de los intereses mediáticos por producir un público homogeneo y previsible, ya sea por el radical cambio generacional que tuvo lugar a partir de mediados de los 70. De esta manera discos como “Minstrell in the Gallery” de 1975 o “Songs from the Wood” en 1976, suponen verdaderas islas de creatividad y libertad artística en una época en que Jethro Tull eran todo lo contrario de la música de discoteca tan de moda o el incipiente heavy rock, además de ser un enemigo musical para las legiones de punks que surgían como reacción cultural a la generación anterior y que veian en este grupo todo lo que repudiaban de tiempos pasados. Además de esto hay que tener en cuenta que el abuso de la tecnología y cachibaches musicales electrónicos estaba llevando por esos años al progresivo a una escalada de pedantería insoportable. Teniendo en cuenta todo esto podemos comprender hasta que punto Ian Anderson mantuvo su libertad creativa hasta el máximo.

En estos momentos en que Ian Anderson se empeña en mantener con respiración artificial un grupo que es ya irrecuperable, conviene hacer memoria y profundizar en los primeros discos de Jethro Tull, aquellos que entran dentro de su primera década y que con seguridad fue su época dorada. Tras 1978 llegaron otros buenos discos, con algunos temas increibles, pero ya se había perdido irremisiblemente esa magia que hizo de los Jethro Tull una de las bases de la historia del rock y una profunda influencia para infinidad de bandas de todo el mundo (especialmente en Italia y el norte de Europa) durante los primeros 70. Así pues repasaremos con este artículo los años que transcurrieron entre 1968 y 1978, cuales fueron los discos que editaron, los cambios de formación y orientación musical, etc. Por lo demás valga esto también como humilde y sentido homenaje a la figura de Ian Anderson y su maravillosa música, imprescindible durante largo tiempo (y que con seguridad lo seguirá siendo) para el que esto escribe.

1. Los inicios.

Como la mayoría de los grupos de esa época, Jethro Tull tuvo que abrirse camino en un momento de increible expasión en la música popular, especialmente en la cultura anglosajona. Cuando Ian Anderson decide dejar a un lado sus ambiciones de ser pintor para buscarse la vida como músico en londres, no sabía muy bien hacia donde le dirigían sus pasos, pero lo seguro es que lo hizo en el momento más indicado. En Blackpoll, ciudad donde vivía junto a su familia de emigrados escoceces, ya había formado parte de un par de grupos estudiantiles de versiones de blues y soul llamados The Blades y John Evan Smash, donde también estuvieran muchos de los futuros integrantes de Jethro Tull. Con estas bandas, que llegaron a durar un tiempo considerable (desde 1963 a 1967), logran cierto éxito en los ambientes escolares y la John Evan Band efectúa incluso una pequeña gira por el norte de Inglaterra, pero finalmente se disolverían debido a las exigencias de los estudios o trabajos respectivos, pero sobretodo a la escacez de dinero de todos ellos. Sin embargo Anderson es convencido por su road-manager en Manchester, Chris Wight y su amigo Terri Ellis, también manager de una banda de blues rock de la zona (nada menos que Ten Years After), para que siga con la música. Es cuando a principios de 1968 decide mudarse a las afueras de Londres junto a Glenn Cornick, bajista en la John Evan Smash, para formar otra banda con la que espera conseguir el éxito.

John Evan Band

Al poco, provenientes del grupo McGregor's Engine, llegan el guitarrista Mick Abrahams y su amigo Clive Bunker, que se encargaría de la batería. Con estos últimos queda asentada por fin la primera formación del grupo que sería bautizado como Jethro Tull, un bonito nombre tomado de un oscuro agricultor y escritor de tratados sobre arado del siglo XVII. Inmediatamente empiezan a dar conciertos en locales londinenses como el Marquee, junto a grupos como Procol Horum o Fleetwood Mac. Según la leyenda no eran demasiado buenos en un comienzo y por ello tocan con diferentes nombres antes de conseguir un buen nivel y de presentarse en los escenarios como Jehtro Tull. En varios meses mejoran su sonido y comienzan a darse a conocer en el hervidero de grupos y tendencias musicales que era el Londres de esos años cruciales. Incluso logran grabar rapidamente un single (ahora tesoro de coleccionistas) para la discográfica Metro-Goldwin-Mayer con dos primerizos temas, pero irónicamente un fallo de imprenta los presenta como Jethro Toe. De todas maneras el single pasa totalmente desapercibido, quizás debido a la nula promoción que tuvo.

En estos inicos Mick Abrahams tiene mucha relevancia en el grupo. Su gran facilidad con la guitarra y el carácter de sus composiciones son cruciales para el posicionamiento del grupo hacia el blues y el jazz de la primera época. Sin embargo esto empezaría a chocar ya con la fuerte personalidad de Anderson, que tiene otras miras y está empañado en tener un ferreo control sobre el grupo. Pese a este clima tenso tocan mucho y comienzan a ser conocidos gracias a unas intensas actuaciones en los que demuestran una gran originalidad mezclando el blues, un rock primigenio y un toque de jazz. Anderson sale a escena con un abrigo viejo, regalo de su padre, y su sempiterna flauta, verdadero emblema de Jethro Tull, la cual toca poniendo cara de loco y usando las poses estrambóticas que le harían célebre. Aunque Abrahams tiene un gran talento las miradas se centran en Ian Anderson, es un showman nato y su imagen cautiva a los asistentes de los conciertos. Atraen la atención de John Pell, que desde la BBC no para de elogiar al grupo. También John Gee, dueño del Marquee Club queda fascinado por ellos y decide tenerlos como grupo residente durante largos meses. En verano de 1968 participan en un concierto gratuito en Hyde Park (abriendo para Pink Floyd) y lo que es más importante, en el Sunbury Jazz and Blues Festival, lo que les consagrará definitivamente como nuevo valor musical en alza. Gracias al reconocimiento cosechado Chris Wright y Terry Ellis deciden editarles un disco en su sello recien fundado, Chrysalis, dependiente de la compañía discográfica Island. En Julio de 1968, una vez bien planteados una cantidad suficientes de temas se meten a grabar lo que sería su primer disco, pero antes les da tiempo de tocar también, y con gran éxito, en el National Rhythm'n'blues Festival junto a gente como Cream o Ten Years After.Tras esto, en Septiembre es puesto a la venta su disco “This was”.

El grupo en 1968

Este primer disco puede considerarse como un buen debut, a la altura de otros discos de ese momento, pero sin embargo no caracteriza del todo el sonido particular y más reconocible que Jethro Tull consiguiera posteriormente, quizás debido a que Mick Abrahams logra hacerse cargo de buena parte de la composición del disco y logra orientarlos a sus gustos bluseros y de jazz rock bastantes clásicos. Con esto no queremos decir que sea un disco de calidad inferior a los siguientes, ni mucho menos, es de hecho un buenísimo disco de blues rock con temazos como “My sunday felling” o “Dharma for one” y con grandes versiones de piezas de jazz como “Serenade to a Cuckoo”, original de Roland Kirk. De una ejecución perfecta ya demuestran una cohesión grandísima como banda. No obstante, como ya he dicho, es un disco que deja ver que aun están indagando un sonido verdaderamente personal que los destaque entre la legión de grupos de blues rock de ese momento, algo dificil viendo la calidad que había en ese ambiente.

A partir de ahí la cosa va evolucionando. Anderson decide hacerse con el control artísitico de una forma mucho más contundente. En noviembre vuelven al estudio y graban un single que contiene los temas “Love Story” y “Christmas song”, ambas composiciones de Anderson y que si denotan ya ese toque tan especial que los haría famosos. La voz de Anderson se aleja del estilo blues a lo John Mayall para empezar a ser lo que será en adelante, una de las mejores voces del rock, tan bella como personal. El primer tema es un potente rock, muy hard en comparación con los temas del “This was”, mientras que el segundo es suave y delicado, con mandolinas y acompañamiento orquestal. Esto será recurrente en el futuro, alternar el rock más potente con una delicadeza muy influida por el folk, algo que dará a sus discos mucha variedad.

Como resultado Mick Abrahams decide en ese momento abandonar. Tiene muchos temas compuestos, pero éstos no van en la onda que Ian Anderson quiere imponer. Por lo demás está agotado, realmente cansado de tocar tantas veces como estaban haciéndolo, pero lo crucial para el abandono del grupo era el choque de dos egos fuertemente creativos. Pero su retirada no es en vano, poco después saca adelante su propio grupo: Blodwyn Pig, con sendos discos que ciertamente serán de lo mejorcito del blues/hard rock progresivo. Pero esa es otra historia...

Así pues Anderson tiene que buscarse un nuevo guitarrista. Tras algunas pruebas eligen a un guitarrista proveniente de un grupo de blues llamado Earth, su nombre es Tonni Iommi. Por supuesto se trata del que después fuera guitarrista de los míticos Black Sabbath. Iommi solo dura diez días en el grupo (a Anderson no le convence su estilo!!) pero le da tiempo de tocar con el grupo en el Rock'n'roll Circus, programa televisivo promovido por los Rolling Stones y donde participaran numerosos grupos famosos. Este programa quedó inédito hasta que hace unos años se rescatara en DVD.

Tras dejar Iommi el grupo recurren sin resultado a unos pocos músicos más (entre ellos Davy O'list, que tocara después con The Nice) hasta que Anderson decide llamar a un amigo suyo: Martin Lancelot Barre, en ese momento un aplicado estudiante de arquitectura. Con los años será el único músico, juanto al propio Ian Anderson, que se mantendrá en la banda cambio tras cambio de formación. El lider de Jethro Tull encontró en Barre un buen guitarrista, no demasiado virtuoso ni técnico pero con mucho feeling y lo que es más importante: capaz de adaptarse a sus tiránicas exigencias

2. Evolución

En 1969 y otra vez la banda completa viajan a Estados Unidos para promocionar su primer disco teloneando a Led Zeppelin. Al parecer tienen problemas con su equipo, que llega en muy mal estado después de cruzar el océano, pero pese a estos problemas sus conciertos en el Fillmore East y otros locales tienen bastante éxito. En unos estudios de allí graban varios temas para singles que despues serían recopilados en “Linving in the Past”. En abril, tras su gira por USA, regresan a Londres e inmediatamente entran al estudio para grabar su segundo disco, que se llamaría “Stan Up” y que tras su salida a finales del mismo mes llegaría rapidamente al número uno de muchas listas de discos de Europa, por supuesto incluida la de Inglaterra.

Desde este segundo trabajo Anderson se hace cargo también de la producción, lo cual, como es lógico, fortifica aun más su control sobre el sonido de la banda. “Stand Up” comienza con un intenso blues, “A new day Yesterday”, pero no tiene ya nada que ver con lo que había en “This was”. A diferencia del estilo más clásico de Abrahams, Martin Barre da un toque más ácido a su instrumento, lo que hace que suenen (al menos en las guitarras) más cercanos a Hendrix que a una banda típica de bluesrock. Anderson hecha mano de la flauta más veces y demuestra mucho más sus dotes con este instrumento (aun muy poco usado en el rock como instrumento solista) alternándose en tremendas entradas con Barre. Por su parte, Bunker y Cornick se han fusionado en una base rítmica demoledora, ambos son muy buenos en lo suyo y transmitirán mucha potencia en las grabaciones. Pero en este disco se combina la fuerza con la sutileza y la influencia de la psicodelia se hace ver más que en ningún otro disco del grupo, sobretodo en la producción o los pedales elegidos para las guitarras, como ocurre en temas como “Look into the sun” o “We used to know”. Se empiezan a evidenciar más claramente las raices folk y medievales que les caracterizarían tanto en el futuro, así ocurre con la genial “Fat Man”. Aunque Anderson siempre negará ser aficionado a este sonido: el dirá que simplemente le sale de los genes. Entre las joyas del disco está “Bourée”, version en clave de jazz rock de una pieza de Johann Sebastian Bach (que curiosamente sería versionada por otros grupos del momento, como es el caso de Bakerloo). Junto a estos temas más o menos moderados en intensidad hay otros muy rockeros como “Back to the family” y sobretodo la increible “For a thousand Mothers”, ultimo corte del disco.

Stand Up” supone un claro progreso para Jethro Tull, así como una mayor definición en su estilo, también su consagración a escala mundial que les lleva a festivales por Europa o a alcanzar ventas millonarias en varios paises. Por lo cual puede considerarse el verdadero arraque tanto en lo artístico como en lo comercial.

Hoja promocional en 1969, ya con Martin Barre

Tras el verano registran más temas que también serían posteriormente metidos en “Living in the Past” y editarían el primer single stereo de la historia con “Teacher” y “Witches promises”. En el primer tema aparece un viejo amigo de Anderson, John Evans, que empezaría a colaborar esporadicamente con su teclado desde ese momento hasta su definitiva inclusión en Jethro Tull.

En enero de 1970, sin apenas tomarse una pausa para disfrutar del éxito, se meten en un estudio para grabar las nuevas canciones pertenecientes a un tercer disco que se llamaría “Benefit” y que sería la absoluta confirmación de Jethro Tull como grupo de éxito. Para muchos el mejor disco de la banda, es sin duda una de las cumbres del rock de los 70. Ya totalmente hechos con un sonido único y personal, a partir de ese momento serían de gran influencia en muchísmos otros grupos repartidos por todo el globo y que en ese momento mágico fabricaban su música dentro del undergrpund, como puede ser el caso de Focus en Holanda, November en Suecia o Pan y Regaliz en España.

Benefit” es, como todos los demás discos de Jethro Tull, una obra que combina la suavidad de las guitarras acústicas (perfectamente ejecutadas) y los guitarrazos eléctricos. Excelente en todos los sentidos e imprescindible para todo aficionado al rock progresivo, en este disco Anderson demuestra su genio en la composición de la totalidad de los temas, su inconfundible voz, su acústica y su mágica flauta. Empezando por “With you there to help me”, uno de los temas que más me gustan de toda la carrera del grupo, que empieza lentamente, tomándose su tiempo para después ir creciéndose, aumentando de intensidad gracias a las fenomenales entradas de Barre, sumergiéndose paulatinamente en un diálogo entre flauta y guitarra que pone los pelos de punta. A partir de ahí todo son excelencias. “Nothing to say” es un precioso medio tiempo. Está la belleza de un tema acústico como “For Michel Collins, Jeffrey and me”, o el formidable riff de guitarra de “To cry you a song”.

En ese momento participan en el histórico festival de la Isla de Wight junto a Jimi Hendrix, Taste, The Doors y otros, donde tocan casi tres horas seguidas y cosechan un gran éxito. Todo va viento en popa, pero Glenn Cornick decide abandonar el grupo para formar uno propio. Sería Wild Turkey, que llegaría a grabar un par de álbumes para la misma discográfica de los Jethro, pero se disolvería por falta de ventas significativas. Tras esta nueva deserción Anderson decide llamar a su viejo amigo de la niñez, Jeffrey Hammond-Hammond, que al parecer acepta para hacerle el favor, aunque la idea no le agradaba demasiado. Jeffrey había tocado con él en la John Evan Smash y eran realmnete buenos amigos, como demuestra el hecho de que Anderson le dedicara expresamente varios temas a lo largo de su carrera.

3. Madurez

Otra vez recompuestos entran en el estudio en el mes de diciembre y en enero de 1971 ya tienen listo nuevo disco, “Aqualung”, que ponen a la venta inmediatamente resultando otro éxito absoluto de ventas en todo el mundo. Este disco será considerado en adelante por la mayoría de la crítica como la obra maestra del grupo. Sin duda es un disco simplemente genial, de un acabado perfecto y que deja ver hasta que punto Anderson hacía lo que quería en ese momento. Concebido como conceptual de dos partes, la primera se refiere a la historia del vagabundo Aqualung. La segunda a la especial visión de Anderson sobre la religión. Esto traería problemas, acusaciones de blasfemia y censura, tal como ocurrió en España (además del hecho de que fuera editado cuatro años más tarde de su salida en Inglaterra!!) donde sería alterado el contenido del disco a causa de lo que se entendía como una falta a la Iglesia en el tema “Locomotive Breath”.

En lo musical “Aqualung” es un disco de rock progresivo en el mejor sentido del término, experimental y muy original en su concepción, mezclando con el rock diferentes fuentes como son el folk o la música barroca. Por lo demás es uno de los trabajos más potentes del grupo. La guitarra de Barre se ha vuelto mucho más áspera y contundente. Anderson se ha vuelto más agresivo cantando y escupe las notas de su flauta de una forma mucho más corrosiva. En este disco también es crucial la colaboración, ya plena, de John Evans, que aporta su órgano y melotron, pero sobretodo unos toques buenísimos de piano. Imposible destacar un tema sobre otro, desde el que da título al disco, compuesta por Anderson junto a su primera esposa Jennie, hasta el exquisito y meláncolico cierre del album, todos son canciones imprescindibles y únicas a su manera. El segundo, “Cross Eyed Mary” es un hard rock que pone los pelos de punta con esa introducción a flauta y melotron, un ritmo ejecutado a la perfección y un Anderson que canta a las mil maravillas. En el centro un solo de flauta apabullante. Junto a temas fuertes como éste, también “Hymn 43” o la magistral “Locomotive Breath” hay además canciones acústicas realmente hermosas como “Cheap day return” o “Wond'ring Aloud”. Después cosas inclasificables como “My God”, un corte muy oscuro que les acerca a cosas como Black Sabbath o Atomic Rooster. “Aqualung” es un éxito absoluto de crítica y público que les catapultará a lo más alto, pero pese a estos resultados el grupo sufre otra baja, pues Clive Bunker decide marcharse para formar también otra formación: sería June. Al igual que Cornick no tendría demasiado éxito con June, pese a contar con colaboraciones de lumbreras como Robin Trower.

Para cubrir el nuevo hueco dejado por Bunker Anderson vuelve a hechar mano de las amistades y llama a otro antiguo componente de la John Evan Smash: Barriemore Barlow. Inmediatamente graban 5 temas nuevos (que serían integrados en “Living in the Past”). Siguen tocando por todo el mundo en una gira que le sirve a Anderson para mostrar algo de lo que va preparando para el próximo disco. Si tenemos en cuenta la cantidad de conciertos que el grupo daba resulta increible que Anderson pariera a ese ritmo tantas buenas composiciones y que fuera subiendo el nivel más y más. Así, a finales de 1971 entran a grabar lo que sería un nuevo trabajo que se llamará “Thick as a Brick” y que se editará en Febrero de 1972. Ideado como un disco conceptual completo, una canción de más de 40 minutos dividida en dos caras. La carpeta del vinilo fue presentado en forma de un periódico, algo que lógicamente se perdería en reediciones posteriores.

Thick as a brick” es un monumental disco de rock progresivo en estado puro, de absoluta complejidad en su construcción pero que se escucha de una forma fluida por su belleza y fuerza. Junto a “Benefit” y “Aqualung” será lo mejor del grupo, una cumbre que sería ya imposible de superar para Anderson.

Durante la gira de “Aqualung”

El inicio con acústica, flauta y voz se hace inolvidable para el que ha caido en la garras de este disco. Pronto entra el piano, batería y bajo y ya estamos dentro. Escuchando este disco no cabe dudas sobre la genialidad de Anderson y su poder para manejar la compeljidad propia de la música clásica para convertirla en buen rock. Cuando entra el riff de guitarra eléctrica y el espectacular órgano Hammond de Evans ya no podemos volvernos atrás. A partir de ahí todo el disco está repleto de cambios de ritmo, solos deslumbrantes y fuertes emociones. Realmente una composición laberíntica que da para años de escucha y análisis. La propia letra de “Thick as a brick” es un largo poema surrealista que dejó confundidos al resto de la formación, por no hablar del público. Por todo ello será un tema muy reclamado en sus directos, que tocarían por partes repartidas a lo largo de cada actuación.

En ese mismo año editan “Living in the Past”, recopilación de gran cantidad de singles y temas en directo grabados desde sus inicios. Toda una joya imprescindible que deja traslucir la evolución del grupo a lo largo de sus 5 años de existencia con verdaderos temazos como “Sweet dream”, “DR. Bogenbroom” o “Living in the Past”. Destaca la versión en directo de “Dharma for one” extraida del excepcional directo benéfico ofrecido en el Garnegie Hall y que años después sería editado como uno de sus mejores discos piratas.

4. Altibajos

En enero de 1973 inician la grabación de su siguiente disco y que algunos han querido ver como el más fallido de esa época. En mi opinión esto no es asi, “Passion Play”, que así se llamaba, no es para nada un mal disco, pero lo cierto es que no aguanta una comparación rigurosa con “Aqualung” o “Thics as a brick”. Anderson se puso el listón muy alto a si mismo tras estas obras maestras. Además cuenta el hecho de que “Passion Paly” es mucho más experimental y complejo si cabe que los anteriores. Anderson hace aquí uso de más instrumentos (el mismo tocaría, por ejemplo, el saxofón) y por primera vez incluye los sintetizadores. Eso les aleja algo del rock de guitarras fuertes para acercarles al progresivo más experimental o al jazz rock a lo Zappa, un verdadero modelo para Anderson. Pero el disco es, visto en perpectiva y tomándolo por separado, un disco muy bueno, realmente interesante y con muchas de las mejores melodías ideadas por Anderson, con partes que son geniales y donde el grupo hace un trabajo asombroso. Se trata, al igual que en “Thick as a brick”, de un solo largo tema dividido en dos partes, salvo por un chistoso cuento relatado por Evan al comienzo de la cara B.

Ver en este disco el inicio de la decadencia de los Jethro es exagerado, pero muchos críticos del momento así lo hicieron. Su escenificación en directo como obra completa conceptual fue un fracaso total y Anderson, siempre orgulloso y fácil de cabrear por las críticas, decide mudarse a Estados Unidos (también lo hace el resto de la banda) con la excusa de que allí los impuestos son más bajos para los músicos.

El grupo se autoimpone un momentáneo retiro y hasta noviembre de 1974 no se sabe nada de ellos, que es cuando sale a la venta un nuevo disco de Jethro Tull. Según el propio Anderson en ese momento le era más fácil idear temas de largo minutaje, pero aun así decide crear temas más cortos y directos. No quiere arriesgarse a un nuevo fracaso y concibe las nuevas canciones para su disco “War Child” dentro de un rock mucho más estandar y comercial, aunque sin salir del estilo Tull. Pese a ello no es un mal disco, aunque claramente inferior en inventiva, como si simplemente se hubieran dedicado a explotar la fórmula que les había dado el éxito. Desde luego contiene temas exquisitos como “Sailon” y “Backdoor angels” aunque otros son demasiado facilones en comparación con lo hecho hasta ese momento. Por primera vez Anderson asume que tiene que vender discos y lo antepone a su creatividad más desatada. Si “Passion Play” fue un album incomprendido y con la mala suerte de ser editado tras una obra maestra indiscutible este “War child” le hizo recobrar su éxito entre el público pero no el entero respeto de la crítica. Como curiosidad hay que destacar que ese año visitaron por primera vez España (tocando en Madrid y Barcelona) con la nota curiosa de que a la banda de viento que acompañaba al grupo, integrado por 4 jovenes chicas, no se le permitió tocar haciendo topless, tal y como solían hacer.

Si bien “War child” es un disco algo mediocre y que deja ver un Anderson que también sabía ceder ante la situación del mercado, no por ello significaba una caida en picado. A comienzos de 1975 entran a grabar en su propio estudio recien estrenado, el Maison Rouge, lo que sería su próximo disco, una obra maestra del rock progresivo llamada “Minstrell in the gallery”

5. Manteniendo el tipo al final de la década.

Con “Minstrell in the gallery” Anderson vuelve casi al nivel de Aqualung. Este es un disco también bastante guitarrero y a la vez exquisito en sus melodías, en este caso más influido todavía por los sonidos barrocos y medievales. El tema que da título al disco se abre suavemente pero pronto se convierte en un hard rock potente donde Barre vuelve a brillar con tortuosos riffs y solos muy buenos. La base rítmica se muestra tocando al máximo. Hay temas como “Black Satin Dancer” que combina a la perfección la dulzura y la fuerza y otros como “Requiem” que son solo dulzura y melancolia. El plato más fuerte es “Baker St. Muse”, tema de más de 16 minutos dividido en cuatro geniales partes donde hay de todo: fuerza, imaginación y sutileza. Para este disco, como para la mayoría de los anteriores, Anderson contó con David Palmer para los numerosos arreglos orquestales. Palmer entrará posteriormente en la banda de forma fija y tocará con ellos durante unos cuantos discos. Con este disco lograran unas ventas que ya no volverán a repetir, algo muy significativo.

En 1975

Minstrell in the Gallery”, teniendo en cuenta que fue hecho en 1975, demuestra una sobriedad en su concepción que llega a sorprender. No se abusa de sintetizadores ni de una producción demasiado artificial, tal y como si estaba ocurriendo en muchísimos grupos del progresivo. Tras este disco Jethro Tull entra en una fase rara, oscilando entre el rock más clásico y una fuerte tendencia al folk. Para remarcar esta crisis Jeffrey Hammond-Hammond deja el grupo tras una agotadora gira mundial para dedicarse a la pintura. Para ocupar su lugar Anderson llama a John Glascok, bajista en Carmen, el grupo que les hizo telonero en la gira del “War Child”.

En 1976 editan un disco de éxitos, “M.U.”, donde recopilan sus temas más reconocidos e incluyen uno inédito, “Rainbow Blues”. Es en ese momento cuando deciden volver a Inglaterra como país residente para centrarse en grabar los nuevos temas de su próximo disco. Este tendrá un título largo pero realmente brillante :”Too old to rock'n'roll, too young to die”. Un disco que es casi conceptual, con un personaje basado en un tipo amigo de David Palmer, un rockero a la vieja usanza que no quiere cambiarse a las nuevas modas. El disco incluía en su interior un comic dibujado por un joven Dave Gibbons, también autor de la famosa portada con Anderson haciendo un corte de mandas, y que después sería célebre por dibujar Watchmen, el genial comic de Alan Moore.”Too old to rock'n'roll, too young to die” es un disco algo irregular en su conjunto, pero con algunos temas muy buenos. Es decididamente menos rockero que los anteriores, pero sus letras son realmente corrosivas y de un sentido del humor agudo. A destacar “Taxi Grab”, uno de los más fuertes del disco, pero sobreto un tema inolvidable como es “Salamander”, un instrumental ácustico bellísimo.

Este disco vuelve a evidenciar que el genio de Anderson tiene un límite. A partir de aquí siempre será víctima de su propio genio y se le reclamará discos a la altura de “Benefit” o “Aqualung”. Quizás por eso uno de sus discos más recientes tenga el irónico título de “Living with the Past”. Pese a todo aun le quedaban en la manga algunos ases para el futuro. Tras publicar un E.P. Navideño, con tres temas, editan inmediatamente en diciembre de 1976 su doceavo disco. Será “Songs from the Wood”. Este nuevo disco revela con claridad las inquietudes ecologistas de Anderson, que continuarán en el futuro, y además le servirá para confesar de una vez por todas su fuerte deuda con el folk. Sin bien Jethro Tull no ha sido nunca un grupo que hiciera folk rock a la manera de otros grupos del momento, como por ejemplo Faiport Convention, su sonido siempre había estado en la órbita de este estilo. Será aquí donde transformen esa herencia en buen rock progresivo de una forma más visible respetando muchas estructuras de la música tradicional inglesa. En mi opinión es un disco a la altura de los mejores, pero quizás algo devaluado debido a una producción muy de finales de los 70, con una batería algo chirriante y unas guitarras que resultan escondidas. Si este disco hubiera sido grabado en la época del “Aqualung” hubiera sido una obra maestra absoluta. Aun así resulta un placer dejarse llevar por los surcos de este disco desde el momento en que Anderson y el resto de la banda empiezan el tema que da título al album. Toda la magia y fuerza de los mejores Tull está en “Songs from the Wood” y Anderson pone todos sus recursos en funcionamiento para que así sea. Todos los temas del disco son excepcionales pero sobretodo merece la pena destacar trallazos como “Hunting Girl” o “Velvet Green”, grabados en la memoría de cualquier buen aficionado a Jethro Tull. Junto a temas marchosos como estos la extrama delicadeza de temas como como “Jack in the Green”. En suma, un disco imprescindible y que, recordemos, fue presentado al público durante 1977. Un año que será recordado por el punk, por los inicios del tecno o por la música disco. Seguramente este disco repleto de flautas, mandolinas, laudes, cantos que parecen del gregoriano, todo eso mezclado con el rock, no fuera lo que se dice lo más popular en ese momento.

Hoja promocional de “Songs from the Wood”

En marzo sacan un nuevo recopilatorio de éxitos donde el tema inédito ya es conocido por el público español, ya que se trataba de “Glory Row”, outtake del “War Child” y que sustituyó a “Locomotive Breath” por causa de la censura cuando “Aqualung” fue publicado aquí con años de retraso.

En febrero de 1978 se edita un nuevo album bajo el título de “Heavy Horses”. Éste ahonda más aun en el folklore y los sonidos acústicos. Es realmente un disco delicioso, poco rockero, pero con unas melodías geniales. Sin duda un gran trabajo. El album está dedicado a Escocia, las montañas de Gales y los caballos de tiro a que hace referencia el título. Una declaración de principios de Anderson en favor de una forma de vida que nada tiene que ver con la ciudad y la sociedad de consumo. A destacar títulos como “Moths” o “Rover” por su exquesitez y sencillez. O “Heavy Horses” por su gran lirismo, donde colabora Darryl Way, violinista de la banda Curved Air. El toque más rockero lo tenemos en “No lullaby” tema bastante largo y podría haber estado en el “Songs from the wood” por su estilo y construcción.

En octubre de ese año sacan un formidable directo grabado en Italia en la gira del “Heavy Horses”. Se llama “Live Bursting Out”, el primer directo oficial de la banda salvo por los temas incluidos en “Living in the Past” de su actuación en Nueva york. Es un directo impecable con muchos de los temas más apreciados por sus fans a lo largo de todos sus discos. Incluyen un par de temas inéditos: “Quattrain” y “Connundrum”, ambos composiciones de Barre, además de los habituales solos de flauta y guitarra. Este disco sirve para celebrar sus diez años como grupo y en cierta manera para despedir una fase de creatividad sin pausa. Los tiempos estaban cambiando y un grupo como Jethro Tull no parecía interesar a un público tan multitudinario como antes, lo cual es lógico, nada dura para siempre. Habían sido quince discos entre albumes de estudios, recopilatorios y un directo, en tan solo una década, lo cual no está nada mal. Diez años de un grupo verdaderamente a tener en cuanta por todo aficionado al buen rock y que quedarán ahí para todo aquel que quiera perderse en su rico universo.

Epílogo.

Tras el directo en Italia llegará un disco que me gusta mucho, “Stormwatch”, de corte muy guitarrero, aunque por desgracia con esas producciones tan frías de finales de esa década. Después llegarían, ya en los 80, verdaderas pifias como fueron “A” ( aun salvable en algunos temas), el olvidable “Underwarp” y el flojísimo “The Broadsword and the beast”. Tres discos demasiado condicionados por los sonidos electrónicos, donde Anderson parecía perderse por cierto gusto por juguetear con sintetizadores un poco sin ton ni son. Tras unos cuantos cambios de formación a finales de esa década Jethro Tull inicia un proceso de renacimiento creativo que les produce ciertos éxitos de ventas y un nuevo reconocimiento de la crítica (con incluso premios internacionales como el Grammy en 1989). A partir de ese momento no dejarán de sacar un disco cada unos cuantos años. En la actualidad siguen ofreciendo shows por todo el mundo, todo un ejercicio de nostalgia para su fans mayores y la oportunidad de verlos antes de que Anderson se retire para los más jóvenes.

Pese a quien pese, el carisma y fama del grupo se basa en esos 10 primeros años que aquí hemos intentado comentar de una forma algo extensa. Es lógico que un grupo no pueda hacer durar su magia para siempre, pero ahí están sus disco para hacerla revivir.

Antonio Ramírez


Webs y bibliografía consultadas:

http://www.collecting-tull.com/

http://www.j-tull.com/

http://audio.ya.com/jethroweb/entrada.htm

http://www.tullianos.com/

Jethro Tull” Javier de Juan. Ediciones Jucar.

Imágenes tomadas de la web http://www.tullpress.com


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