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Psicodelia Japonesa |
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Visionarios, locos y radioactivos. |
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Por Jano Delgado |
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El underground psicodélico japonés tiene algo especial. Nada se parece a ese estilo, y pocas cosas parece que han influido tanto en el avant-rock actual. La psicodelia japonesa no tiene, o no parece tener, lugares comunes, es decir, hay más puntos que distancian a las bandas de esa escena que puntos que les unan, y por ello precisamente, parece realmente complicado esbozar, aunque sea mínimamente, lo que cae bajo esa etiqueta de ‘underground psicodélico japonés’. Sin embargo, parece que hay puntos en común que afectan, si no a todas las bandas, si a un buen número de ellas, como pueden ser el interés por el ‘espacio’ o la experimentación y radicalidad de sus propuestas. Así, las bandas underground japonesas, por lo general, se caracterizan por la creación de atmósferas densas en sus canciones, a veces a través de la saturación instrumental, pero también a través de melodías asfixiantes o dramáticas. Los últimos años han expuesto a las claras lo que era un secreto a voces: la grandeza que había en el rock underground japonés. High Rise o White Heaven se me antojan tan determinantes para el desarrollo de la psicodelia en el rock actual como puedan ser Sun Dial o The Bevis Frond. |
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La cultura japonesa tuvo una gran explosión artística tras la Segunda Guerra Mundial. La censura militar había prohibido cualquier tipo de obra artística que se basase en cánones occidentales o que tratase sus temas (especialmente la bondad individual o el amor), y toda obra artística debía ser ‘edificante para los japoneses’, o lo que es lo mismo, debía tratar de la apología de la guerra y del odio a los occidentales, especialmente a los anglosajones, con el fin último de hablar de la liberación de Asia. La propaganda militarista y política se convirtió en el núcleo temático del arte nipón, algo que es especialmente claro en el cine, pero que se deja notar en todas las materias. |
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Evidentemente, la sociedad japonesa experimentó un giro de 180º desde el final de la guerra (bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki), caracterizado por dos factores determinantes: la emigración del campo a la ciudad y el consecuente crecimiento económico que, a su vez, propició aun más el éxodo del campo a la ciudad. Tal éxodo no se realizaba sólo en busca de trabajo, sino también en busca de una educación. Esto es esencial, pues si las generaciones de los padres de los nuevos jóvenes occidentales de los sesenta no tenían una gran preparación educativa y académica, en Japón tal preparación es aun más ínfima, de manera que son los jóvenes (aquellos que han accedido a la universidad desde el fin de la Segunda Guerra Mundial) los que están más preparados. |
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Hiroshima tras la bomba atómica |
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Me parece interesante comparar la evolución de la cultura psicodélica en California con la japonesa, principalmente porque no son demasiado diferentes tal y como yo lo veo. En California, desde 1965, más o menos, la juventud tiene un nivel de desencanto con el mundo realmente preocupante. Incluso hay una cultura y una filosofía de ese desencanto de la juventud, que se expresó de manera más que notable en el mundo del rock. Si la Generación Beat había sido la punta de lanza de la contracultura en el último lustro de os cincuenta, el paso al folk a comienzos de los sesenta como el gran motor de la contracultura y de una forma, sin duda, más accesible a los jóvenes (los cantantes de folk tenían dos armas mortíferas, la palabra y una guitarra), hizo que los jóvenes empezasen a tener una conciencia más amplia del mundo a través de la música. Sin embargo, el folk era, para la juventud de 1965, algo así como ‘la música de sus padres’. La solución sería el rock. El rock se mostró, especialmente en la California hippie, como una expresión cultural fundamentalmente de la juventud, una juventud que, además, se estaba politizando. La Guerra de Vietnam, la lucha de los derechos de los negros, la represión por parte de un país que se decía democrático, el capitalismo, la crisis de las universidades… todo ello hizo que la nueva juventud (los hippies) se uniesen en pos de una nueva cultura, una cultura que fuese suya, hecha para los jóvenes y dirigida a los jóvenes. |
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En Japón ocurrió algo similar… A finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta, había muchos sectores de la sociedad que se habían radicalizado por varias razones, entre las que destacaban el trato que Japón tenía con EE. UU. (los estudiantes llegaron a ocupar las universidades en su protesta contra la renovación del tratado de seguridad entre EE. UU. y Japón), así como el malestar que generaba la presencia estadounidense en Okinawa o la hipócrita posición del gobierno japonés sobre la Guerra de Vietnam (que generó un buen número de manifestaciones y fuertes confrontaciones con la policía). El malestar entre los jóvenes e intelectuales japoneses era evidente, tanto como lo era en occidente. Y si los jóvenes californianos demandaban una nueva ‘cultura de la juventud’, los japoneses hicieron del malestar y el activismo el núcleo temático de unas nuevas formas de expresión artísticas. |
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En occidente, el rock psicodélico que nació en principio, al margen de la industria, por lo menos en California, a través de conciertos gratuitos o la negación de firmar contratos por parte de las bandas más importantes antes de quedar, como todo, absorbido por la industria y, posterior y consecuentemente, por la ideología dominante, se convirtió en la nueva cultura de los jóvenes: la psicodelia. La psicodelia nace de la mano del desencanto de la juventud con el mundo que han creado sus abuelos y sus padres. Así, el rock psicodélico se caracterizaría en principio por buscar estados alterados de conciencia y, por ello, está inevitablemente unido al uso de drogas. El rock psicodélico era algo así como la banda sonora del viaje lisérgico, además de que te ayudaba a viajar. |
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En Japón la cosa cambia, pues si bien es cierto que la psicodelia irrumpió con fuerza en el panorama musical nipón, no es menos cierto que nunca estuvo tan unido a las drogas como en occidente. Para los japoneses, la música es, en la mayoría de los casos, suficiente para garantizar ‘un buen viaje’… la música, por si sola, debe tener un efecto profundo en el oyente (algo que está heredado de la antiquísima tradición musical nipona). Con esto no digo que el rock psicodélico japonés estuviese al margen de las drogas, pero éstas no tuvieron tanta influencia como en la psicodelia anglosajona. |
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Es difícil situar el comienzo de la psicodelia en Japón, pero parece que nace de la mano de varios Sound Groups, o lo que es lo mismo, grupos de rock que se dedican a hacer versiones de temas de bandas occidentales ya reputadas. Los elegidos para versionar son, principalmente, los grandes grupos del rock ácido californiano (Big Brother & The Holding Company, Grateful dead o Jefferson Airplane), pero también grandes bluesmen clásicos americanos (Willie Dixon, Muddy Waters o John Lee Hooker). Uno de estos grupos fue The Mops, quizás los más completos de los Sound Groups, influenciados a partes iguales por bandas de white blues británicas (The Animals) que por bandas de acid rock californiano (Jefferson Airplane) alternando voces en inglés y en japonés. Otra banda notable fue The Jacks, que con su disco ‘Vacant World’ (su segundo álbum, 1968) consiguieron uno de los logros de garage psych más importantes de su tiempo. Pero estas bandas no parecían corresponder a las demandas de la juventud, que buscaba ‘una nueva cultura de rock japonés’, por lo que la imitación no era una solución a tal demanda. O Yuya Uchida & The Flowers (‘Challenge’, 1969), banda que no sólo imitaba el sonido de rock ácido californiano, sino que lo calcaba (la vocalista Yuya Uchida tenía un timbre de voz casi idéntico al de la primera Janis Joplin). |
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The Jacks “Vacant World” 1968 |
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Mucho más interesantes serían los Sound Groups de blues, como The Helpful Soul que serían una excelente banda de (hard) blues con The Jimi Hendrix Experience y Cream como influencias más inmediatas y con una guitarra de auténtico lujo (su ‘First Album’ es un disco sobresaliente, 1968), o los enormes The Blues Creation, cuyo debut homónimo de 1969 está hecho a base versiones de clásicos del blues (de hecho tiene un repertorio similar al del mítico ‘Blues Breakers With Eric Clapton’ de John Mayall) pero tocado con una fuerza fuera de lo común. Posteriormente, esta banda, que contaba con Fumio Nunoya a la voz, Shinichi Tashiro a la batería, Yoshiyuki Noji al bajo, y el colosal Kazuo Takeda a la guitarra, va madurando su estilo hasta confinar alguno de los LPs de hard rock psicodélico más interesantes de su tiempo, como el perfecto ‘Demon & Eleven Children’ (además de Takeda, Hiromi Osawa a la voz, Masashi Saeki al bajo y Masayuki Higuchi a la batería, 1971), una obra maestra caracterizada por potentes bases rítmicas y frenéticos solos de guitarra de Takeda, que improvisa llevando a cabo alucinantes viajes lisérgicos. Influido por Black Sabbath, con un sonido cercano a Incredible Hog, supone uno de los mayores logros de hard progresivo. Pero también los enormes ‘Carmen Maki & The Blues Creation’ (con vocalista femenina, 1971), o ‘Live’ (1971). Alcanzan gran fama en Japón, y abre la veda para bandas más potentes. |
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Todas estas bandas dejaban constancia de un poso psicodélico que no tardaría en desarrollarse, fundamentalmente, en los dos años siguientes, de la mano de bandas como Apryl Fool, por ejemplo, que con su único álbum, y aunque hereda sonidos de la Coste Oeste americana, dan el primer ejemplo de puro rock psicodélico nipón, con unas elaboradas instrumentaciones en las que el hammond y la guitarra tienen el protagonismo absoluto, llegando incluso a coquetear con la hard psych. El teclista Hiro Yanagida pasó a ser miembro de Food Brain y el batería Takashi Matsumoto y el bajista Harumi Hosono continuaron su carrera en Happy End. |
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De cenizas de la Blues Creation y Apryl Fool se formó en 1971 Melting Glass Box, cuyo álbum homónimo de 1971 es realmente interesante, puro rock psicodélico. Aunque Apryl Fool dejaría huella en el terreno psicodélico, no sería la única, pues también destaca The Flower Travellin’ Band, que sería en realidad la banda que acompañó a Yuya Uchida unos meses antes, The Flowers. |
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The Flower Travellin’ Band son, posiblemente, la gran banda de rock ácido de este tiempo, al menos la más completa. ‘Anywhere’ (1970), su primer disco con este nombre, hereda el hard blues que ya se había hecho notar en bandas como Helpful Soul o el primer disco de la Blues Creation. Sin embargo, aquí las versiones (ya no son clásicos del blues sino Black Sabbath, King Crimson o el ‘Louisiana Blues’ en la versión de Savoy Brown), son auténticos viajes lisérgicos llenos de ritmos y tremendos solos de guitarra (a veces realmente distorsionadas. Sin embargo, para su segundo disco, el inmenso ‘Satori’ (1971), la banda compone personalmente todo el material y, aunque hereda un sonido hard rock claramente británico con Black Sabbath a la cabeza, lo cierto es que Akira Yamanaka (voz), Hideki Ishima (guitarra), Kuni Kawachi (teclados), Joji Wada (batería) y Jun Kozuki (bajo), es que dan a luz uno de los discos más interesantes de su tiempo, oscuro, lleno de cambios de ritmo, con melodías hipnóticas, con riffs pesados y voces dramáticas… una obra maestra. Para ‘Made In Japan’ (1972) aunque la banda no resulta tan original como su anterior álbum (aquí Black Sabbath sigue estando de fondo, pero también bandas más progresivas como King Crimson), salen airosos de la inevitable comparación con un disco de hard rock menos arriesgado, pero igualmente imprescindible. Y siguiendo la moda de la época, su siguiente álbum es un colosal doble directo, ‘Make Up’ (1973), que continúa la línea marcada por sus dos anteriores discos, que parecían dirigirse a un estilo más complejo, cercano al progresivo, como prueba el hecho de que los teclados han incrementado su protagonismo. |
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Otra banda sencillamente colosal fue Strawberry Path, un grupo soberbio que con un disco, ‘When The Raven Has Come To The Earth’ (1971) creo un hard rock psicodélico de raíz bluesera (con magnífico trabajo de guitarra) que supone otro de los imprescindibles de su tiempo. |
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Strawberry Path ‘When The Raven Has Come To The Earth’ 1971 |
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En realidad es la Flower Travellin’ Band la que abre el abanico de posibilidades del rock a un gran público y a un buen número de bandas, pero eso no quiere decir en absoluto que fuese la primera en hacerse con un nombre reputado dentro del underground, porque lo cierto es que Japón puede presumir de tener alguna de las mejores y más auténticas bandas underground que han tenido la suerte de grabar algún disco. Como por ejemplo, Les Rallizes DeNudes o Lost Aaraaff… |
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Todas estas bandas heredaban la tradición de Group Ongaku (1958-1962), donde la improvisación era la dueña y señora de la música de la banda, liderados por Kosugi, luego fundador de Taj Mahal Travellers. |
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Les Rallizes DeNudes son una de las bandas más asombrosas del rock nipón. Nacidos en el seno de las manifestaciones universitarias de Kyoto y liderados por el incomprendido genio Mizutani Takashi (guitarra), los Rallizes pasas por ser la bandas más radical de este periodo (tanto política como musicalmente) hecho que les hizo estar siempre a la sombra de otras bandas, pero que fue un ejemplo de banda underground. Revolucionarios de la extrema izquierda, la banda nunca contó con un fuerte apoyo por parte de los medios, lo que lo llevó a ser un ‘eterno grupo de culto’ en los treinta años que duró la banda (¡su fin llegó en 1996!)… en realidad son la banda más psicodélica de este periodo, sus conciertos se dice que eran auténticos viajes lisérgicos, dominados por unas distorsionadas guitarras, un uso psicodélico de las luces y representación pseudo-teatral en el escenario (entre 1968 y 1969 los Rallizes colaboraron, incluso, con un grupo vanguardista de teatro, Gendai Gekijo, pero los Rallizes eran ‘demasiado radicales’ para el grupo de teatro), algo que les une claramente tanto a la Velvet Underground (rock lo-fi y guitarras feedback creando orgías de distorsión, pre-noise rock) como a la Factoría Warhol, aunque el uso salvaje de las guitarras no se parece a nada de su tiempo. El surrealismo, el free jazz, los textos oscuros y revolucionarios son las constantes de su obra, aunque hay mucho más. Desde 1967, año en el que parece que la banda nace, los Rallizes se ven implicados en más de un incidente con la policía y el Ejercito Rojo (contrabando de libros prohibidos, manifestaciones e, incluso, secuestros terroristas – un avión de pasajeros japoneses en Corea del Norte), incluso tenían nombres falsos. Otra característica de la banda es lo poco que pisaba el estudio (lo que les interesaba era el contacto con la gente de los conciertos, donde no renunciaban a hacer propaganda), aunque durante sus primeros años grabaron algunos temas que no fueron editados hasta 1991 (‘67-69 Studio et Live’), de forma que lo único que circulaba de ellos era un doble directo de 1973 llamado ‘Oz Days Live’ (que hoy es un disco legendario)… A comienzos de los noventa comienzan a salir a la luz bootlegs de los Rallizes. |
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Las influencias de Les Rallizes DeNudes varían con el paso de los años, desde sus comienzos donde la herencia de Quicksilver Messenger Service, Blue Cheer o la Velvet Underground de ‘Sister Ray’, hasta mediados de los setenta, donde llevan las claves del sonido de los más frenéticos Hawkwind a sus últimas consecuencias. Realmente prodigiosos. |
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La importancia del free jazz en la escena psicodélica japonesa es clave. La importancia de realizar una música totalmente liberada de patrones marcados como axiomas será una de las constantes de los grupos psicodélicos y experimentales japoneses, principalmente por eso que explicábamos antes de ir en contra de cánones occidentales (algo lógico si tenemos en cuenta como occidente ha tratado a Japón desde 1945 a 1965). El free jazz, además, ya desde las grandes obras del género de Archie Shepp o Ornette Coleman, que por cierto también estaban muy politizados por una defensa de la cultura negra (no hay que olvidar que en la música, el rock o el jazz ha sido creación negra, pero usurpada y robada por los blancos), pero también Don Cherry o el último John Coltrane, dan una importancia fundamental a la improvisación, para realizar una música ilimitada o que, al menos, no está limitada por meras convenciones. |
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Los Rallizes DeNudes fueron una banda seminal de este periodo, por unir música, representación y narratividad, de la misma forma que las Mothers Of Invention de Zappa los habían sido en California, pero con una diferencia fundamental, pues si para Zappa el sarcasmo era la forma de llevar a cabo esas ideas, para los Rallizes la manera fue a través del ruido y la radicalidad. Hacia 1970, y dentro del rock más radical, nacen los inclasificables Lost Aaraaff, liderados por Keiji Haino y claramente influidos por los sonidos del free jazz de Albert Ayler y Ornette Coleman, banda que como los Rallizes estaba fuertemente politizada. Al parecer no grabó ningún disco en vida, pero a comienzos de los años noventa empezaron a salir a la luz diferentes grabaciones de los años setenta. El gran Keiji Haino, líder de la formación (aunque también fue miembro de Fushitsusha o Vajra), es uno de los individuos más interesantes de la faceta más experimental del rock nipón. Lost Aaraaff son tremendamente complejos, y aunque toda la carrera de Haino es de similar dificultad, sus trabajos más interesantes son los firmados en solitario o con el tremendo trío Fushitsusha (Haino a la guitarra, Yasushi Ozawa al bajo y Jun Kosugi a la batería), influidos tanto por el free jazz como por los Doors o la Velvet Underground, además de los Rallizes Denudes, que hizo de Haino una de las referencias mundiales del avant-rock, pero esto sería ya en los noventa. Los proyectos de Haino se caracterizaban por la libertad absoluta de las composiciones, de forma que las improvisaciones eran el centro de su música, donde se dejaban entrever otras influencias como el krautrock. Puede ser considerado el padre de lo que luego se ha venido llamando ‘noise rock’. |
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Keiji Haino en acción |
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Pero habría más bandas experimentales, como Taj Mahal Travellers, banda del ya mítico Takehisa Kosugi (Fluxus, Group Ongaku), caracterizados por improvisaciones electro-acústicas y coqueteos con la música electrónica, y que políticamente, también fueron bastante radicales, como los Rallizes, con los que incluso compartieron un álbum. Lo esencial de su música es la experimentación a la que someten a sus composiciones, que incluso las hacen depender de instrumentos tradicionales japoneses en algunas ocasiones. Taj Mahal Travellers se compone, además de Kosugi, de una serie de músicos (y artistas) tan inquietos, innovadores y experimentales como Kasugi, como son Yukio Tsuchiya, Kinji Hayashi, Tokio Hasegawa, Seiji Nagai, Michihiro Kimura y Ryo Koike… Grabaron bastante poco, pero sus discos ‘Live Stockholm July 1971’ (editado hace poco), ‘July 15 1972’ y, sobretodo, el alucinante ‘August 1974’ (P-Vine, 1974, aunque también grabaron un lado de ‘Oz Days Live’, junto a los Rallizes), grabados en vivo en el estudio, dan muestras de cómo se las gastaban. Una banda esencial. Kosugi, posteriormente, fundaría la East Bionic Symphonia, que hereda la esencia de los Travellers pero aun más volcado a la electrónica, ayudado por estudiantes de música que siguen sus patrones: rechazo de la música occidental por la improvisación grupal. |
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Brain Police (no confundir con la banda del mismo nombre de San Diego, EE.UU.), liderados por Panta (cuyo verdadero nombre era Haruo Nakamura) y que hacían (por lo poco que he podido escuchar de ellos) un folk oscuro y bastante rudimentario, pero llegaron a grabar seis discos entre 1970 y 1975. |
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Otro músico influyente en el underground japonés fue el teclista Masahiko Satoh (& Sound Breakers), dedicado al jazz más o menos experimental, que con su debut ‘Palladium’ (con el Masahiko Satoh Trio, 1969) se convierte en un referente del jazz japonés, ganando numerosos premios y grabando con buenos músicos de jazz occidentales. Pero para nosotros su faceta más interesante es al lado de los Sound Brakers, banda de progresivo que realizo un disco soberbio, ‘Amalgamation’ (o ‘Kokotsu No Showa Genroku’, 1971), al lado de Hiro Yanagida (Apryl Fool, Food Brain) y Kimio Mizutani (Love Life Live + One y People), un álbum llenos de jams psicodélicas pero dentro de un estilo puramente jazzístico, aunque posteriormente se dejó influenciar por la música electrónica. |
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Pero las bandas de Takashi o Haino serían las más experimentales y pronto se convirtieron en minoritarios grupos de culto… Más éxito tuvieron las bandas psicodélicas que mezclaron el blues con el rock progresivo que llegaba desde occidente, dando a luz alguno de los mejores grupos nipones de la historia, como Food Brain o Speed, Glue & Shinki, pero también Love Live Life + One o Flied Egg… |
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Food Brain, que contaba con Shinki Chen en guitarra y Hiro Yanigida a los teclados, los dos protagonistas de una formación que con su LP ‘Social Gathering’ (1971) se acercaron al sonido que, por la misma época, estaban haciendo Deep Purple, aunque la complejidad de los Brain les hacía más interesantes que los ingleses. Food Brain tenían un elemento progresivo que les hacía irresistibles, además de ilustrativos acercamientos a la improvisación propia del free jazz (como en el tema ‘The Hole In A Sausage’). Tras los Brain, el guitarra Shinki Chen formó el supergrupo Speed, Glue & Shinki, un power trio realmente interesante con dos buenos discos, el maravilloso ‘Eve’ (1971) y un segundo homónimo (1972). Chen, además, grabaría un disco en solitario ‘Shinki Chen & Friends’. |
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Por su parte, Love Live Life + One es uno de mis discos predilectos de la psicodelia japonesa. Formados por una numerosa banda (A. Fuse a la voz, K. Ichimara y T. Yokota al saxo y flautas, T. Nao y K. Mizutani a las guitarras, H. Yanagida a los teclados, M. Terakawa al bajo, C. Kawachi a la batería, y N. Kawahara a las percusiones), Love Live Life + One realiza un complejo y magistral álbum de prog psych (‘Love Will Make A Better You’, 1971), lleno de cambios de ritmos, improvisaciones extensas donde los saxos, las flautas o las tremendas guitarras ácidas te conducen a territorios no explorados de tu mente, a veces en la línea del Zappa del ‘Hot Rats’ y otras algo más accesible pero siempre con una compleja instrumentación. Una obra de arte. Posteriormente, Kimio Mizutani, guitarra de Love Live Life + One, realizó un disco en solitario (‘A Path Through Haze’, 1972) donde se aprecia la influencia de los grupos del Canterbury Sound, algo que ya parecía intuirse en ‘Love Will Make A Better You’. El excelente guitarrista Kimio Mizutani (ex -Food Brain, ex –Love Live Life + One), lideró una banda de rock progresivo de carácter jazzístico bajo su nombre, cuyo ‘A Path Through Haze’ (1971, Polydor) es una obra maestra de este periodo, sostenido bajo sonidos íntimos de la guitarra y el hammond de Masahito Satoh, acercándose a los sonidos limpios y brillantes del Canterbury Sound, pero también free jazz más salvaje y experimental. |
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También esencial me parece el disco de Flied Egg ‘Dr. Siegel's Fried Egg Shooting Machine’ (1971), un disco que recuerda algo al hard rock de Black Sabbath, pero también a Uriah Heep, con unos teclados y unas guitarras alucinantes. Su segundo y último, con el revelador título de ‘Goog Bye’ (1972), es notable, pero no está a la altura de su debut. El batería Hiro Tsunoda pasó por The Jacks y por Food Brain, y el bajista, Masayoshi Takanaka, fue miembro de Brush (banda de psych prog basada en sonidos occidentales, recordada sólo como precuela de Flied Egg). |
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Otra banda vinculable a estas es Cosmos Factory, grupo de rock progresivo nacido en Nagoya hacia 1970, que con su primer álbum, ‘Cosmos Factory’ (aunque también se conoce como ‘An Old Castle Of Transylvania’, 1973), consiguen un buen éxito gracias a ese sonido progresivo en la línea de Nice o Arzachel, y donde se hace un uso bastante interesante del moog. Para sus siguientes discos, ‘A Journey With The Cosmos Factory’ (1975) y ‘Blackhole’ (1976), la banda lleva a cabo sendos buenos discos, aunque la onda que siguen es más parecida a la complejidad de los ingleses King Crimson. |
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O Samurai, banda prog bastante loca liderada por el cantante y flautista Miki Curtis, y que tiene una larga historia, pues se fundó allá por 1967, cuando el grupo fue a Europa y con él se alinearon algunos músicos europeos. Su debut homónimo (aunque también se conoce como ‘Miki Curtis & Samurai’, 1970) es un disco doble realmente interesante, como también los son los dos siguientes, ‘Green Tea’ (1970) y ‘Kappa’ (1971), donde la banda alterna el rock progresivo con toques psych de su debut con magistrales pelotazos de hard rock y algún que otro coqueteo con el jazz o la música india. |
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Sería innegable reconocer la gran galería de influencias de estas bandas, que absorben lo mejor de los grupos accidentales pero que les dan un toque especial, casi mágico… es innegable, pues, que The Beatles (del ‘Revolver’), The RollingStones y Pink Floyd influyeron a gran parte de estas bandas, pero también Zappa y sus Madres del Invento, Black Sabbath o los sonidos del krautrock, algo que hizo de Japón una de las más interesantes escenas de rock del mundo. La voluntad de innovar y experimentar de las bandas japonesas de finales de los sesenta y principios de los setenta parece no tener parangón con ninguna otra escena rock. Se generaron un buen número de sellos (P-vid, Showboat, Belle Antique, Coca/ Columbia Japan, Hagakure, o, posteriormente, PSF…) que llevarían a cabo una muy buenas ediciones, hoy prácticamente imposibles de encontrar (incluso en Japón). La influencia de Pink Floyd es especialmente clara en Far Out y su secuela Far East Family Band, aunque se me antoja más interesante la primera formación, Far Out. |
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Far Out 1973 |
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Far Out, primera encarnación de Far East Family Band, con Fumio Miyashita a la voz, guitarra acústica, armónica y moog, Eiichi Sayu a la guitarra y Hammond, Kei Ishikawa a la voz, bajo y citar eléctrico, y Manami Arai a la batería, realizó un álbum soberbio, homónimo, en 1973, con sólo dos temas, uno por cara (las nuevas ediciones incluyen temas de Far East Family Band) en el que los Pink Floyd posteriores a Barrett y las grandes bandas del krautrock están presentes, y en el que destacan unos desarrollos instrumentales absolutamente impresionantes. Uno de los más grandes discos de la psicodelia japonesa. |
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Por su parte, Far East Family Band, no canta en inglés como Far Out, sino en japonés, y ‘Meddle’ ya no es la piedra sobre la que se asienta el sonido de la banda, sino más bien ‘Dark Side Of The Moon’ y los primeros Tangerine Dream, y sus cuatro discos (‘“The Cave” Down The Earth’ (1974), ‘Nipponjin’ (1975), ‘Parallel World’ (1976), ‘Tenkujin’ (1977)) que tienen numerosos cambios de formación, se basan en el sonido de notas largas de la guitarra y unos omnipresentes teclados, formando un space rock imponente. Esta banda sacaría a la luz el genio de Kitaro, un teclista notable, y un compositor enamorado de la música de Klaus Schulze. Conforme avanzaban los discos y Kitaro tenía más presencia, el sonido de la banda se fue alejando del interesante space rock de sus inicios para irse pareciendo más al krautrock experimental de Ash Ra Tempel. |
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Otra banda de la que no podemos dejar de hablar es Magical Power Mako, liderada por Makoto Kurita, y cuyo primer Lp homónimo (en el que, por cierto, interviene Haino) es una de las joyas del la psicodelia experimental japonesa, conjugando elementos eléctricos del rock con otros acústicos del folk japonés, indios o rusos, creando un folk espacial realmente interesante. ‘Super Record’ (1975) y ‘Jump’ (1977), sus siguientes discos, son más locos y, en mi opinión, más interesantes, donde rompen con las propuestas más accesibles para adentrarse en una psicodelia compleja a la par que intensa, tanto que se acerca a los Gong de Daevid Allen en algunas ocasiones. O Stomu Yamash'ta's East Wind, otra de las bandas de progresivo esenciales de estos años, y posiblemente el mejor grupo de los numerosos que creó el percusionista Stomu Yamash’ta (que también grabó bajo su nombre y con Stomu Yamash'ta & Come To The Edge, Stomu Yamash'ta's Red Buddha Theatre o Stomu Yamash'ta & The Horizon), esta vez acompañado por una banda de auténtico lujo: además de Stomu Yamash'ta (batería y percusiones) y su hermano Hisako Yamash'ta (violín), la banda incluía al guitarrista Gary Boyle (miembro de la Trinity de Brian Auger), Brian Gascoigne (teclados y sintetizadores) y al bajista Hugh Hopper (Soft Machine). En los discos ‘Freedom Is Frightening’ (1973, Island) y ‘One By One’ (1974, Island) se conjuga a las mil maravillas el sonido Canterbury heredado de Soft Machine y Caravan, con el progresivo de King Crimson y unos toques psicodélicos que lo hacen muy especial. |
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Como hemos visto, en la década que va de 1967 a 1977, los grupos japoneses tienen dos corrientes de expansión. Por un lado, los que heredan el sonido occidental, bandas que al principio copian a las bandas típicas anglosajonas y que, en el mejor de los casos, evolucionan hasta formar un sonido propio. Pero por otro lado, existe una corriente musical que, aun basándose en estructuras típicamente occidentales, reclaman un sonido alejado de la música occidental. Es decir, las bandas que se oponen a seguir las pautas occidentales buscan un sonido tan alejado de éstas que, en muchos casos, se destruye toda pauta musical… si bien parece claro que estas bandas (Rallizes Denudes, Taj Mahal Travellers, principalmente) nacen dentro de un entorno musical eminentemente anglosajón, ya que Quicksilver Messenger Service y la Velvet Underground influyen a los primeros, The Doors a los segundos, y el free jazz de Coleman o Ayler a ambos, no es menos cierto que ambos alcanzan un sonido tan original que hoy en día, aunque grupos de culto, son referencias indispensables del avant-rock y toda la música experimental posterior. |
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La experimentación y la improvisación son, posiblemente, los dos factores más determinantes para entender la esencia del rock psicodélico-progresivo nipón. La primera porque muchas de las bandas japonesas hicieron de la experimentación la piedra angular de su sonido (algunos mezclaban instrumentos eléctricos con otros tradicionales acústicos, y otros no renunciaron al sonido tradicional japonés). Así, algunas bandas de este periodo combinan pasajes de una delicadeza bellísima (herencia de la tradición del teatro kabuki y la música tradicional gagaku), recordemos que para la tradición musical japonesa, la música constituye una unión inseparable de música, poesía y mimo. La segunda, la improvisación, porque es la forma de llevar a cabo la experimentación. Casi todas las bandas dan una importancia esencial a la improvisación, ya sea dentro del rock más occidental (Blues Creation, Strawberry Path, Love Live Love + One…) o dentro del progresivo más experimental (Rallizes Denudes, Taj Mahal Travellers, los proyectos de Haino…), de manera que todos los grupos de este periodo se destacan como formaciones de excelentes instrumentistas, muchos de los cuales tienen sus raíces en la música clásica y el jazz. |
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La psicodelia japonesa de los 60/70 tiene una originalidad única, el antecedente directo de los que luego se etiquetó como noise rock. |
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