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II Festival de Psicodelia y hard rock- El Castell de Guadalest |
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24 y 25 de julio de 2009 |
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Debo confesar que llevába meses esperando este acontecimiento con ansiedad, lo cual a veces no es positivo porque puedes llevarte un chasco con el resultado. Pero en este caso no ha sido así, la segunda edición del festival de Guadalest ha sido bajo mi punto de vista un gran éxito. La única decepción es no haber disfrutado a los míticos Groundhogs tal y como estaba planeado, pero debido a la salud de su guitarrista Tony McPhee no pudo ser, esperemos que su recuperación sea lo más rápida y completa posible. |
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Quizás los organizadores piensen que ha habido poco público, o los músicos tendrán su opinión sobre algunas cosas que corregir y parte del público que durmió en los campamentos improvisados tendrán sus quejas, puede ser, pero desde la perspectiva de lo puramente musical solo puede puntuarse este festival con un sobresaliente, tanto por el nivel de los grupos como por la parte técnica sonorización. Los juegos de luces no fueron tan espectaculares, pero en definitiva creo que cumplieron con su misión. |
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Así pues, en comparación con la primera edición, que ya de por si estuvo muy bien, este año ha supuesto un gran avance para los organizadores. Dos días en vez de uno, el doble de grupos internacionales (alguno en exclusiva para el festival) y en total un gran número de músicos que alojar, atender y coordinar técnicamente. El escenario estaba montado en el mismo sitio que el año pasado, por lo tanto las vistas eran igual de increíbles, las montañas y el castillo de noche resaltaban tras el escenario. La belleza del entorno ya hacía que valiera la pena estar allí. |
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Primera jornada. |
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El primer día de festival se abrió con Quid Ride? Banda madrileña que no conozco bien. Por desgracia solo pude asistir a los minutos finales de su concierto, así que poco puedo opinar de su actuación, que por cierto ocurría bajo un sol de justicia. Sonidos atmosféricos, densos y muy electrificados, quizás fuera el grupo con la propuesta más contemporánea de todo el cartel. Una pena no poder ver el concierto entero. |
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Después fue el turno de Möon, la formación alicantina elegida para llenar el hueco dejado por Groundhogs, pero claro, compararlos con ellos ni es justo ni tiene sentido. Este trio, de muy reciente formación, practica un hard rock ácido realmente interesante. Por ponerles una pega diría que tiraron de demasiadas versiones, me imagino que con ello buscan reafirmar su identidad frente al público, pero eso es algo que repercute en la apreciación de sus propios temas. Pero en términos generales me gustó su concierto, con un sonido muy crudo y guitarrero y una base rítmica fuerte. Más que tirar a los típicos sonidos stoners parecen dirigirse a la senda marcada por The Stooges y la psicodelia guitarrera de finales de los 60. Habrá que estar pendientes de lo que hacen en el futuro. |
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Tras los Möon llegaron Dixon II, formación de Vitoria que ha surgido de la unión de músicos de otras formaciones como Arenna y Soulbreaker Company. Ya los había visto una vez y en esta ocasión quedé mucho más gratamente impresionado. Esta vez tocaron sin la colaboración de Enrique Guzman a los vientos y sintetizadores, su lugar lo ocupó Txiki de los Soulbreaker al órgano y eso afectó a su sonido dándole un toque muy diferente. Según parece es un grupo en constante evolución y ahora mismo se han decantado por un sonido más agresivo y contundente, algo así como un heavy espacial con largos solos de guitarra y sonidos poderosos como base. A destacar un nuevo tema que me pareció increíble, cantado a dos voces y que en mi opinión demuestra la mejor faceta del grupo en este momento. |
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Tras Dixon II ocupó el escenario J. C. Sisto con su grupo Mater Dronic, en esta ocasión acompañado de Pedro y Angel de los T Sex, al bajo y la batería respectivamente. Sisto se marcó un concierto altamente eléctrico y con cierta tendencia caótica, con largos y ultradistorsionados desarrollos guitarrísticos que hasta cierto punto difuminaron en exceso los momentos de climax de su actuación. Desde luego fue un concierto tremendo, pero se echaron en falta algunos temas más compactos y definidos que sirvieran de contrapunto a tanto desmadre sónico. Según mi gusto en el reciente festival Mentes de ácido hicieron un concierto muy superior en todos los sentidos. Quizás se deba al hecho de no contar nunca con una formación fija, pero tengo la impresión de que Sisto no aprovecha al máximo el nivel de los músicos que le acompañan, tal y como pienso que ocurrió en esta ocasión, por otro lado pienso que no estuvo lo mejor sonorizado posible, fue la única vez que no me gustó esa cuestión en todo el festival. |
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Traummaschine y Beiruth sumaron sus fuerzas en el siguiente concierto. Con una puesta en escena tan gamberra (iban disfrazados de forma absurda) como espectacular por el despliegue de aparatos electrónicos e instrumentos musicales que había sobre el escenario, se marcaron una actuación corta pero muy intensa, con la duración perfecta para este tipo de desmadres cósmicos. Con una filosofía propia del kraut rock más experimental los dos grupos al completo (dos baterías, varias guitarras, etc) nos atacaron con su particular rock espacial sembrado de reverberaciones y efectos, multitud de laberínticos sonidos sintéticos y una sublime distorsión guitarrera. Me encantó lo que salió de todo eso. |
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Los alemanes Colour Haze fueron los encargados de cerrar la primera jornada, ya los había visto en una ocasión, así que estaba preparado para su concierto, y puedo decir que no defraudaron. Se suele criticar en este grupo la falta de variedad en sus temas, algo con lo que no estoy totalmente de acuerdo, pero es verdad que han creado un universo musical propio y no dejan de explorarlo sin demasiadas salidas de tono ni experimentaciones. Es lo que hay. Yo creo que han logrado trascender las limitaciones del stoner, por mucho que la sombra de Kyuss sea alargada, y tal y como pudimos comprobar en Guadalest, han logrado forjar un estilo tan potente como elegante, que esconde infinidad de matices dentro del ondulante muro de sonido que supone su directo. Aunque insistían en que estaban muy cansados el público logró que se marcaran un concierto bastante largo, aunque es sabido que han tocado mucho más tiempo en otras ocasiones. |
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Segunda Jornada. |
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En el segundo día lo abrieron los madrileños Mystic Frequenzy Worm, presentando los temas de su recientemente editado primer disco. Su propuesta es un sonido híbrido entre el hard rock de los 70 del tipo Buffalo o Truth and Janey y el espíritu melódico propio del rock de los 90, especialmente por el estilo de su vocalista. El resultado es un hard rock compacto, con fuertes riffs y una excelente base rítmica. Si bien sacan mucho jugo de los solos de guitarras y unos ritmos muy currados no es un grupo con tendencia a lo progresivo, más bien tiran hacia la parte más directa del hard rock de los 70, con elaboración, pero sin complicaciones experimentales. Fue un gran concierto y con el mérito de hacerlo con muchísimo calor. |
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Tras ellos llegaron los daneses Causa Sui, para mi lo peor de todo el festival si tenemos en cuenta su trayectoria en disco. Se presentaron sin vocalista, en una faceta instrumental que en otra ocasión y lugar podría haber dado el pego, pero dado el nivel de los grupos que figuraban en el cartel resultaron muy perjudicados. Fue un concierto con algunos buenos momentos, al fin y al cabo son buenos músicos, pero se me hizo muy monótono y falto de chispa, sinceramente me esperaba otra cosa. |
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No fue lo mismo con el siguiente concierto: Viaje a 800. No voy a ocultar que soy fanático de este grupo, pero creo que estoy hablando con bastante objetividad cuando digo que dieron uno de los mejores conciertos de todo el festival, demostrando que están al mismo nivel que muchas grandes bandas de alcance internacional. Es de los pocos grupos españoles que saben crear en su público un momento de trance colectivo tan intenso. Presentaron algunos de los nuevos temas de su próximo disco y eso sonó de maravilla, temas oscuros y con largos pasajes instrumentales que corte espacial. Mención especial a la labor de su guitarrista, una verdadera fiera, aunque cuenta con una base rítmica que no se queda atrás, incluido un pedazo de solo que su nuevo batería que se marca con toda la chulería del mundo... porque se lo pueden permitir. |
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Tras el impacto de Viaje a 800 subieron al escenario los Witchcraft, uno de los grupos más importantes de la escena underground europea, y esa noche comprobamos porque eso es así...¡Menudo concierto que nos ofrecieron los suecos! Sin duda tuvo que ser el gran momento para los más heavys del público, porque eso es lo que hacen Witchcraft, heavy metal añejo y de alta calidad que parece salir directamente de la década de los 70, con todo el espíritu del doom primitivo de los primeros Pentagram, a los cuales rindieron homenaje con una versión, pero también con las excelencias técnicas propias de unos T2 en algunos momentos instrumentales. Sin lugar a dudas, están en lo más alto y nada indica que vayan a dejar de estarlo. |
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Tras ellos Astra, un grupo que actuó en el festival en total exclusiva, como primera y única, por el momento, actuación en Europa. La propuesta de este grupo rompía con la potencia de los grupos anteriores, algo que vino muy bien para dar variedad y sobretodo para descansar de tanto despegue brusca, había llegado la hora de planear un poco. Yo he de admitir que su disco me aburre bastante, un sonido demasiado sinfónico y limpio, pero en directo sonaron muy diferentes. Lógicamente en vivo los grupos se presentan más potentes, algo que ocurrió claramente con Astra. Sus temas cobraron una nueva dimensión, mucho más directos y embriagadores, con todas sus imperfecciones, pero también con más encanto. En mi opinión, más que sinfónicos o progresivos sonaron muy psicodélicos y volátiles con esos largos pasajes de teclados y guitarras cristalinas. La deuda con Pink Floyd es evidente, también de alguna manera con el sonido de los primeros Caravan. En suma, una delicia de concierto. |
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Y el festival se cerró con la vuelta a la pura energía eléctrica de los Earthless, para mi el mejor grupo que existe en este momento en cuanto a desmadre guitarrero. Una auténtica burrada musical que con seguridad no dejó a nadie impasible, porque ver en movimiento a Mario Rubalcaba, el batería del grupo, resulta una experiencia fuera de lo normal. Si bien su guitarrista es excelente lo del batería no tiene nombre, es el centro del grupo y los demás están a su servicio, con un bajista que cumple su función de forma correcta dadas las circunstancias y un guitarrista que dibuja bucles y figuras sobre ese muro de sonido perfectamente estructurado que le batería crea a base de aporrear sin descanso. Simplemente increíble. Al final se respiraba esa pura felicidad y euforia que solo un buen concierto de rock puede proporcionar, algo que afectó tanto al grupo como el público que aun quedaba allí. Por cierto, gracias a Earthlees y su gran versión de Cherry red, los Groundhogs estuvieron al final dignamente representados en el festival. |
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En definitiva, un gran festival que esperamos logre cuajar de forma estable en el futuro. Álvaro, su principal organizador, así como todos sus compañeros en la organización, coordinación, promoción y las demás tareas necesarias para montar un evento como éste, se merecen todo el apoyo del mundo por lograr traer grupos que de otra manera sería muy difícil de ver en nuestro país. ¡Gracias por estos dos días! Y que veamos una tercera edición. |
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Para más información, otras opiniones y fotos puedes consultar un largo post de nuestro foro. |
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